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El libro de Hammarskjöld parece de pronto un libro de poesía:

Miro, L'estel matinal (Fundación Miró)

Alimento frugal, forma precisa.
Gozo breve, pocas palabras.
Una estrella a baja altura
en el frío espacio –
una estrella matutina.
En la pálida luz de esta austeridad
el objeto vive
y nosotros somos.

Poesía de la naturaleza y a la vez poesía metafísica, que se encumbra con frecuencia, en verso o en prosa, al ámbito místico:

En el torbellino de un fuego aniquilador,
en el sacrificio helado
del absoluto anonadamiento,
das la bienvenida a la muerte.
Pero cuando ésta crece lentamente en tu interior,
día tras día,
te invade la angustia,
te angustias ante la callada sentencia que avanza contra tu vida -…-

Felicidad de quien elige en armonía con lo elegido,
serenidad de las limaduras de hierros en las líneas de fuerza de un campo magnético,
seguridad de la conciencia vacía de todo contenido –
esa felicidad está áquí y ahora,
en el eterno instante cósmico.
Una felicidad que reside en tí – pero que no es tuya.

Otro ejemplo:

‘Desaparecer en la luz y transformarse en cántico’ (*). Soltar el asidero que nos aferra al personaje que lleva un nombre ante el mundo. Personaje construido conscientemente por ambición social y por disciplina. Soltar el asidero para dejarse caer, caer en la confianza de un ciego abandono. Hacia otra cosa, hacia alguien distinto.

(*) La cita es del poeta sueco Erik Blomberg.

La poesía suele volverse oración:

Ante ti, padre,
con justicia y humildad,

contigo, hermano,
con fidelidad y valor,

en tí, espíritu,
en silencio.

*

Pero también puede Hammarskjöld una especie de maestro que nos susurra máximas de sabiduría práctica:

– Los modales son una condición de la salud – y no se asemejan en nada a la dura corteza bajo la que tratamos de proteger nuestra falta de modales.

– Relatar solamente lo que tiene importancia para los demás. Preguntar solamente lo que uno necesita saber. En ambos casos, limitarse a lo que realmente es del dominio del que habla. Discutir solamente para alcanzar un resultado. ‘Pensar en voz alta’ solamente con aquellos para lo que eso signifique algo. Dejar que el small talk llene el tiempo y el silencio sólo cuando traduce lo que no se dice entre dos seres perfectamente afines. Una buena dieta para quien ha experimentado la verdad de aquello de ‘por cada palabra vana -…-‘ .

*

Un par de meses antes de su muerte escribe:

Apiádate
de nosotros.
Apiádate
de nuestro esfuerzo
para que puestos
ante ti,
con amor y fe,
justicia y humildad,
te sigamos,
disciplinados, fieles y valerosos
y te encontremos
en el silencio.

Danos
un espíritu puro
para que te veamos,
un espíritu humilde
para oírte,
un espíritu de amor
para servirte,
un espíritu de fe
para vivir en ti.

Tú,
a quien no conozco
pero a quien pertenezco.

Tú,
a quien no comprendo
pero que me has consagrado
a mi destino.
Tú –

Y luego:

Aguardo
ahí, donde me han puesto
desnudo delante del blanco,
traspasado
por las primeras flechas.

El arco se tiende de nuevo.
Silba la flecha
– a mi lado -.
¿Juegan?
¿Les ha temblado la mano?
¿O fue el viento?

Si dan en su blanco
y me matan,
¿por qué llorar?

Otros me han precedido.
Otros me seguirán –

Dag Hammarskjöld (sweden.se)

Un libro precioso. Para siempre tenerlo a nuestro lado. Doscientas páginas de pura alta poesía y sabiduría. La voz del espíritu de Dag Hammarskjöld.

El místico Angelus Silesius, peregrino querubínico, que junto a Kempis, Eckhart, Juan de la Cruz, Rumi y Pascal, figura entre los autores predilectos de Hammarskjöld, nos da una clave de su destino:
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Mein Leib, der wird für Gott wie ein Karfunkel stehn;
Wenn seine Grobheit wird im Feuer untergehn.

Mi cuerpo como un rubí brillará ante Dios;
cuando su impureza sea absorbida por el fuego

(trad. Carlo Ossola).

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