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Luz y oscuridad. Verdad y mentira.

Paul Klee - Sueño intenso (wikipaintings.org)


En sentido teológico, la mentira es mucho más que una afirmación falsa. Pues consiste, según Juan, en negar la realidad de Dios, que es “la única realidad auténtica”, así el mentiroso “se coloca fuera de la realidad y cae en la arbitrariedad, en la muerte”. La “vida” no es otra cosa que estar abierto a la verdad y a la revelación que la acompaña, la cual abre las puertas al conocimiento del único Dios verdadero y de su enviado Jesucristo (Jn 17, 3).  Lo afirma rotundamente nuestro teólogo, Rudolf Bultmann:

“Al dar el mundo la espalda a la ἀλήθεια -la verdad- se vuelve de espaldas también a la ζωή -la vida- y se convierte a sí mismo en una apariencia de realidad, en la que se dan mentira y muerte al mismo tiempo. Es la nada que quiere ser algo y lo que tiene por verdad mata su vida: es un homicida”.

Está pues, en el centro de las escrituras de Juan, la idea de que o el hombre reconoce la realidad de Dios o se entrega a una apariencia de realidad, se entrega a la mentira. Juan no admite términos medios: o el hombre es de Dios, porque se ha decidido por su origen, o es del mundo, que es la ausencia de todo ser, esto es, la nada. O es nada más que de la carne, caso en que es”de abajo”, o es del espíritu, “de arriba”. Porque nunca el hombre es enteramente dueño de sí mismo: “él puede existir únicamente desde Dios, la realidad, o desde el mundo, lo irreal”. Y en esto consiste la esclavitud en la que el mundo se encuentra: en que al negar a Dios creador como su origen cae en la nada. “La libertad consiste en que, al reconocer la verdad se abre a la realidad por la que únicamente puede vivir”.

Paul Klee - Pájaro vagabundo (wikipaintings.org)

Lo que es claro, en todo caso, es que al hombre, cualesquiera sean sus circunstancias, le está siempre dada la posibilidad de optar por el reconocimiento integral de su condición de creatura, situación en la cual la luz aclara su camino y se hace partícipe de la verdad. Aunque también tiene a su disposición la alternativa contraria y “creer que puede fundar él por sí mismo su propia realidad constituyendo un κόσμος -un cosmos, un orden mundano- que se rebela contra Dios. Si elige correctamente, consigue la libertad y posee la vida. Si se equivoca, es que prefiere la apariencia, que sólo es en el fondo oscuridad, mentira, esclavitud y muerte.

No es que Juan comparta enteramente la visión cosmogónica de los gnósticos, que solían entender al mundo, desde su mismo origen, como un campo de batalla en el cual se enfrentan las potencias divinas de la luz y del bien con los poderes de la oscuridad y del mal.  Lo qué sí es claro, según Rudolf Bultmann, es que la oposición y la lucha se dan en el interior del hombre, que o se decide por la luz, optando en consecuencia por la verdad, la vida y la libertad, o prefiere las tinieblas, con todo lo que importan de mentira, de muerte y de esclavitud.

A quien desee profundizar sobre estas ideas en la teología de Bultmann, lo remito a su obra ya citada Teología del Nuevo Testamento (Sígueme, Salamanca 2001), p. 430-436.

Paul Klee - El cordero (wikipaintings.org)

.Determinismo y libertad en Juan Evangelista.

Otro asunto que se plantea a propósito de los escritos de Juan, es el concerniente a si la naturaleza de los hombres está o no determinada desde un principio, sin que les fuera posible a ellos escapar a su destino, divididos tajantemente como estarían entre los de Dios y los del diablo,  los de la verdad y los del mundo, los de arriba y los de abajo. La duda surge, según Bultmann, de algunos textos que afirman, por ejemplo, que sólo se acercan a Jesús aquellos a quienes el Padre atrae (6,44), o aquellos que el Padre le entrega (6,65, i.a.); o que sólo puede “oír su voz” -la del Señor- quien pertenece a sus ovejas; o dan a entender que Jesús llama solamente a los “suyos” (10, 3s), a los que él conoce, y ellos le conocen a él (1o, 14,27). 

Con todo, la llamada de Jesús va dirigida a todos. El pretendido determinismo no es tal, por lo tanto. Todo hombre se halla, en principio, en la oscuridad. Todo hombre es, por ello, interrogado por la palabra de Jesús acerca de si quiere permanecer en tal situación o volverse al ámbito de la luz. La invitación, la llamada a decidirse, no excluye a nadie en absoluto.

Pues, como afirma el Salvador en 3,36:

El que cree en el Hijo tiene vida eterna;
el que resiste al Hijo, no verá la vida …

Y en 12, 46:

Yo, la luz, he venido al mundo
para que todo el que crea en mí
no siga en las tinieblas.

Paul Klee - El hombre futuro (wikipaintings.org)

En el próximo artículo, seguiré analizando este punto, especialmente en lo que dice relación con las formas que asume la llamada con que Jesús insta a los hombres a tomar una decisión.

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