Paul Klee – Ciudad elegida (1940) – wikipaintings.org

.Las grandes ciudades no son de verdad; engañan
al día, a la noche, al animal y al niño;
en su silencio mienten, mienten con el ruido
y mienten con las cosas que se les someten.

Nada del amplio y verdadero suceder
que se mueve en torno a ti, Tú que devienes,
ocurre en ellas. Cae tu aliento en las calles
que alteran su suave sentido;
que se pierde en el ir y venir
degradado y descompuesto.

(Die grossen Städte sind nicht wahr; sie täuschen/den Tag, die Nacht, die Tiere und das Kind;/ihr Schweigen lügt, sie lügen mit Geräuschen …// Nichts von dem weiten wirklichen Geschehen,/das sich um dich, du Werdender, bewegt/geschieht in ihnen. Deiner Winde Wehen/ fällt in die Gassen, die es anders drehen,/ihr Rauschen wird im und Wiedergehen/ verwirrt, gereizt und aufgeregt.)

Hasta el aliento del buen Dios se desnaturaliza en las apariencias luminosas, que en verdad son las tinieblas. Bueno, algo de eso sabemos. Algo se ha dicho en este blog de las tinieblas, que se vuelven día a día más espesas.

Sobre todo en la ciudad. Incluso en el mes de diciembre, concebido especialmente para que en él las tinieblas se despejen. Pues diciembre es el mes de las luces de neón y de las luces intermitentes que incitan al consumo, es el mes de las campanitas y de los viejos barbudos y tan abrigados como en pleno invierno, de los renos y de los trineos, que no tienen sentido en estas latitudes, de los arbolitos y de los pesebres decorativos. Y todo manejado ¿por quién? Por aquellos a los que Jesús expulsó del templo, expertos en las malas artes del engaño y del hacer negocio con las cosas sagradas. Ellos sí que celebran este mes, mientras nosotros estamos olvidados. Ellos montan el evento de diciembre. Hacen lugar suficiente para los paquetes -que deben ser dignos de la ocasión- bajo el arbolito y, por si fuera poco nos ofrecen todo su crédito: paga cuando puedas, si te falta dinero yo lo pongo a tu disposición. El que quieras. Esas son las tinieblas del mes de diciembre. No se engañen por los fuegos artificiales.

Paul Klee – Ciudad con tintes rojos y verdes


Pero insiste nuestro amigo Rilke:

Las ciudades sólo quieren lo suyo
y todo lo arrastran en su carrera.
Destrozan animales
y requieren de pueblos consumidos en el fuego.

Sirven en cosas de artificio sus ciudadanos
que se salen de toda medida;
consideran progreso sus pequeñeces
y se apuran donde antes iban lentos
y sienten y brillan cual prostitutas
y hacen ruido con vidrio y con metal.

Es mentira lo que a diario los engaña
y no pueden ya ser ellos mismos;
el dinero que prospera, consume sus fuerzas
cual viento poderoso; y ellos tan pequeños,
esperan a que el vino y todos los venenos
que extraen de las sabias de la vida,
los inciten a negocios pasajeros.

(Die Städte aber wollen nur das Ihre/und reissen alles mit in ihren Lauf./Wie hohles Holz zerbrechen sie die Tiere/und brauchen viele Völker brennend auf.//Und ihre Menschen dienen in Kulturen/und fallen tief aus Gleichgewicht und Mass,/und nennen Fortschritt ihre Schneckenspuren/und fahren rascher, wo sie langsam fuhren,/und fühlen sich und funkeln wie die Huren/und lärmen lauter mit Metall und Glass.// Es ist, als ob ein Trug sie täglich äffte,/sie können gar nicht mehr sie selber sein; das Geld wächst an, hat alle ihre Kräfte/und ist wie Ostwind gross, und sie sind klein/und ausgeholt und warten, dass der Wein/und alles Gift der Tier- und Menschensäfte/sie reize zu vergänglichem Geschäfte.)

Paul Klee – Paisaje con sol poniente (1923) – wikipaintings.org


Claro que en términos poéticos, yo he amenazado con una propuesta iluminadora a mis conciudadanos. A ellos y a ustedes que transitan confundidos diariamente, tal como yo, las confusas apariencias de la ciudad. La propuesta pueden consultarla en http://hellopoetry.com/poem/transeunte/?l=my-writings:status-.

Porque clama la palabra de Rainer Maria:

Han sido entregados a mil torturadores
y urgidos por el golpe de las horas …
degradados se revuelven
afanados sin brío por cosas sin sentido.

(Sie sind gegeben unter hunder Quäler;/und angeschrien von jeder Stunde schlag …//Sie gehn umher, entwürdigt durch die Müh,/sinnlosen Dingen ohne Mut zu dienen …)

Paul Klee – Parte de g (1927) – wikipaintings.org


Rilke, despiadado y verdadero:

Pues, Señor,  las grandes ciudades
están perdidas, descompuestas:
como huida de un incendio es la más grande,
no hay consuelo que puede consolarla,
y se disipa su mezquino tiempo.

(Denn, Herr, die grossen Städte sind/verlorene und aufgelöste;/wie Flucht vor Flammen ist die grösste,/ und ist kein Trost, dass er sie tröste, und ihre kleine Zeit verrint …)

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Las traducciones son extremadamente libres. Disculpen los puristas.

© Lino Althaner