El desencantamiento del universo

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Las modalidades de lo sagrado poblaron el mundo. ¿Acaso los ojos humanos no lo vieron entonces entero encantado? El símbolo, el rito o el mito alcanzaban a las cosas y las transfiguraban. La huellas de la cosmogonía se manifestaban. Y Dios -o los dioses- se hacían presentes, en los cambios, en los ciclos, en la muerte y el eterno renacer. A ello no podía sino estar asociada una aproximación reverente del hombre a los objetos, a los fenómenos de la naturaleza, respetuosa por cierto y no exenta tampoco de temor.  Extasiado en el asombro, la mirada perpleja ante tanta maravilla, puro misterio y milagro. Nació entonces lo sagrado y lo sublime. Lo indecible a que había que dar sentido.

Gian Lorenzo Bernini - Apollo y Dafne (1625) - wikipaintings.org


Dafne se volvió laurel.

Nos revela Mircea Eliade, en su Tratado de Historia de las Religiones (Cristiandad, Madrid 2000), cómo en aquellos tiempos no había sector de la vida fisiológica, económica, espiritual o social en que no estuviera presente lo sagrado.  Y se pregunta si es posible pensar en algo -un objeto, un gesto, una función del cuerpo, un ser o un juego- que no haya sido transfigurado alguna vez, en alguna parte, a lo largo de la historia, en motivo sagrado, en hierofanía.  El canto y la danza, los juegos infantiles, la arquitectura, los medios de transporte, tuvieron en algún momento el prestigio  de la actividad sagrada o cultual. Lo mismo ocurre, nos explica, con los animales o las plantas, con los oficios, las artes, industrias y técnicas, todos provistos de un significado, de un origen sagrado. Y también con los trabajos -la caza, la pesca, la agricultura-, los gestos cotidianos -levantarse, caminar, correr, descansar y dormir- y los actos fisiológicos como la alimentación y el sexo -especialmente este último, por supuesto. Como consecuencia de ello, el mundo parecía encantado. Estaba encantado. Como sigue estándolo, aunque cada menos para nuestros sentidos.

Es posible que nada haya escapado a estos procesos de transfiguración de la realidad que se han desarrollado durante milenios. De ellos aún encontramos huellas en nuestra vida, cada día menos significativas.

Hemos perdido la capacidad para apreciar el mundo con una mirada semejante. ¡Qué lejana a nosotros la posibilidad de captar en la vida la sacralidad de las ‘formas perfectas’, como hacían los helenos, o entender el sentido del símbolo revelador, o sentir profundamente las estaciones, los ritmos, las generaciones, o intuir en las piedras la presencia escondida del espíritu o aspirar el aliento sublime que atraviesa lo cotidiano, transformando la rutina en revelación.

El racionalismo, el positivismo materialista, la ciencia y la técnica, ¡qué mala jugada no han pasado!  Pretendiendo mostrarnos la realidad ‘cómo es’, en verdad nos muestran la cara de las cosas y de los fenómenos desencantados, sin la chispa del espíritu a punto de asomar. De las meras y baldías superficies y del creciente automatismo a que nos confina la soberbia de nuestra pequeñez.

Reabrir los espacios del encanto. La tarea del futuro. Metamorfosear lo cotidiano. Transformar las prisiones en espacios abiertos a la luz.

Gian Lorenzo Bernini - Rapto de Proserpina (1622) - wikipaintings.org


Tarea del poeta. Recuperar la memoria.

Recordar que cada nave y cada brisa
cada viaje y cada puerto
cada ola en la calma o la tormenta
cada grito de horror en el naufragio
cada muerte y cada nacimiento

cada luz y cada sombra
cada ambigua apariencia
y cada encumbrimiento
cada ritmo cósmico y humano
revelan un deseo

una compartida dirección –
cada alto y cada movimiento
cada paso disfraza el anhelo
el ansia velada o descubierta
la urgencia de volar.

(Estado del tiempo, RIL, Santiago 2010)

Gian Lorenzo Bernini - Eneas y Anquises (1619) - wikipaintings.org


Recordar que cada imagen
cada movimiento
bajo el cielo cubierto o estrellado

cada ambigua melodía
o imperfecto silencio

que nos llega de reinos impalpables

cada paso y cada freno
en la superficie o el subsuelo
cada flor y cada incendio

es cual pura ficción descabellada
cada luz que emerge de la sombra
y cada apagamiento.

© 2012 Lino Althaner

Un pintor del Alto Renacimiento italiano (Gaudenzio Ferrari)

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El camino del conocimiento de las artes está sembrado de sorpresas. Ésta ha sido una importante para mí. Gaudenzio Ferrari (1471-1546), pintor del Alto Renacimiento italiano, fuertemente influido, según empiezo a informarme, por Leonardo y de Bramantino, desplegó su obra por las ciudades del Piamonte y  la Lombardía. Él mismo fue conocido con el apodo de “il milanese”. En Saronno, le cupo participación principal en la pintura y diseño de la cúpula de la iglesia de Santa Maria dei Miracoli, pues es el autor del Concierto angelical de que me ocupo en esta entrega.


Las grandes cúpulas eclesiales se acomodan para pintar el cielo. En ellas el artista suele, como en este caso, conceder al espectador el acceso a un mundo  más elevado, simbólicamente representativo de las realidades divinas. La Asunción de la Virgen, que es el motivo principal de esta obra grandiosa, se estructura mediante la relación de una serie de esculturas en madera, obra de Giulio Oggione, con las pinturas al fresco de Ferrari. Una de dichas esculturas, ubicada en el cimborrio, corresponde a la Virgen misma. La rodean profetas y sibilas.

Dios Padre, en la corona de la cúpula, la espera con los brazos abiertos.  Lo circundan círculos de fuego y de luz, luego un entorno de típicos putti, y en fin, un enorme concierto angelical de ángeles que cantan y tocan sus instrumentos. Es posible identificar decenas de ellos en la grandiosa representación. Flautas, trompetas, zampoñas, cítaras, arpas, violines y violas con sus tantas derivaciones, arpas y laúdes .  Así logra Ferrari, que era también músico, integrar en la composición, junto a la pintura y la escultura, la belleza de la melodía y la canción.

G. Ferrari – Concierto angelical – detalle

Al contemplar esta gran obra pictórica que es el Concierto Angelical, me vienen a la mente visiones de una visión del cielo con sus jerarquías angelicales ubicadas en círculos concéntricos. Un poco al estilo de Pseudo Dionisio Areopagita, que inspirado en la Biblia, las dividió en los tres coros, el primero de los cuales lo inician los serafines, casi inmediatos a Dios, y termina el último con los ángeles propiamente tales, que conforman la jerarquía más cercana a los hombres. 

G. Ferrari - Concierto angelical - detalle

Un autor en cuyo conocimiento habría que profundizar. Esta es nada más que una primera aproximación, a lo mejor un anzuelo capaz de cautivar a algún lector de este blog.

© Lino Althaner
2014

A song to the highest love

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This is the complete original version of the Spiritual Canticle, by Saint John of the Cross, including the translation into english. It is one of the most beatiful and profound poems ever written in spanish. The Canticle has two versions. This is version B, composed of forty stanzas. In version A, the order of the stanzas -only 39- is slightly different.  But the meaning of both is the same: they tell of the way which the soul must follow in order to be one with its Beloved, which is God.

After the text, I include some brief notes. They are obviously insufficient for such a deep and complex text. The reader must be aware of the fact that, for each one of the versions of the Canticle, John of the Cross wrote two long writings in prose-more than two hundred pages each- in order to explain the spiritual and mystical meaning of the poem.

Not to tell that the original rythm and music of the poem are very difficult to find in the translation. Anyway, for the reader who has some knowledge of the spanish language, the translation will help him greatly in order to discover that magnificent harmony an identify it with the meaning of the poem.

SAN JUAN DE LA CRUZ – SAINT JOHN OF THE CROSS

Canciones entre el alma y el Esposo – Stanzas between the soul and the Bridegroom  conocidas con el nombre de – known as

CANTO ESPIRITUAL – THE SPIRITUAL CANTICLE

Edward Burne-Jones – Sponsa de Libano (1891) – wikipaintings.org

 

ESPOSA
1. ¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando y eras ido.
BRIDE
1. Where have you hidden,
Beloved, and left me moaning?
You fled like the stag
after wounding me;
I went out calling you, but you were gone.
2. Pastores los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero.
decidle que adolezco, peno y muero.
2. Shepherds, you who go up
through the sheepfolds to the hill,
if by chance you see him I love most,
tell him I am sick,
I suffer, and I die.
3. Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
3. Seeking my Love
I will head for the mountains and for watersides,
I will not gather flowers,
nor fear wild beasts;
I will go beyond strong men and frontiers.
PREGUNTA A LAS CRIATURAS
4. ¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡oh prado de verduras
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado.
QUESTIONS TO THE CREATURES
4. O woods and thickets,
planted by the hand of my Beloved!
O green meadow,
coated, bright, with flowers,
tell me, has he passed by you?
RESPUESTA DE LAS CRIATURAS
5. Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.
ANSWER OF THE CREATURES
5. Pouring out a thousand graces,
he passed these groves in haste;
and having looked at them,
with his image alone,
clothed them in beauty.
ESPOSA
6. ¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.
THE BRIDE
6. Ah, who has the power to heal me?
now wholly surrender yourself!
Do not send me
any more messengers,
they cannot tell me what I must hear.
7. Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
7. All who are free
tell me a thousand graceful things of you;
all wound me more
and leave me dying
of, ah, I-don’t-know-what behind their stammering.
8. Mas ¿cómo perseveras, ¡oh vida!,
 no viviendo donde vives
 y haciendo porque mueras
 las flechas que recibes
 de lo que del Amado en ti concibes?
8. How do you endure O life,
not living where you live,
and being brought near death
by the arrows you receive
from that which you conceive of your Beloved?
9. ¿Por qué, pues has llagado
 aqueste corazón, no le sanaste?
 Y, pues me le has robado,
 por qué así le dejaste
 y no tomas el robo que robaste?
9. Why, since you wounded this heart,
 don’t you heal it?
 And why, since you stole it from me,
do you leave it so,
and fail to carry off what you have stolen?
10. Apaga mis enojos,
 pues que ninguno basta a deshacellos,
 y véante mis ojos,
 pues eres lumbre dellos,
 y sólo para ti quiero tenellos.
10. Extinguish these miseries,
since no one else can stamp them out;
and may my eyes behold you,
because you are their light,
and I would open them to you alone.
11. Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia de amor,
que no se cura
sino con la presencia y la figura.
11. Reveal your presence,
and may the vision of your beauty be my death;
for the sickness of love
is not cured except
by your very presence and image.
12. ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!
12. O spring like crystal!
If only, on your silvered-over faces,
you would suddenly form the eyes
I have desired,
which I bear sketched deep within my heart.
13. ¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!
ESPOSO
Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aIre de tu vuelo, y fresco toma.
13. Withdraw them, Beloved,
I am taking flight!
BRIDEGROOM
Return, dove,
the wounded stag
is in sight on the hill,
cooled by the breeze of your flight.
ESPOSA
14. Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos;
BRIDE
14. My Beloved, the mountains,
and lonely wooded valleys,
strange islands,
and resounding rivers,
t
he whistling of love-stirring breezes,
15. la noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.
15. the tranquil night
at the time of the rising dawn,
silent music,
sounding solitude,
the supper that refreshes, and deepens love.
16. Cazadnos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.
16. Catch us the foxes,
for our vineyard is now in flower,
while we fashion a cone of roses
i
ntricate as the pine’s;
and let no one appear on the hill.
17. Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.
17. Be still, deadening north wind;
south wind, come, you that waken love,
breathe through my garden,
let its fragrance flow,
and the Beloved will feed amid the flowers.
18. ¡Oh ninfas de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales
y no queráis tocar nuestros umbrales.
18. You girls of Judea,
while among flowers and roses
the amber spreads its perfume,
stay away, there on the outskirts:
do not so much as seek to touch our thresholds.
19. Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas
y no quieras decillo;
más mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.
19. Hide yourself, my love;
turn your face toward the mountains,
and do not speak;
but look at those companions
going with her through strange islands.
ESPOSO
20. A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos, saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores:
BRIDEGROOM
20. Swift-winged birds,
lions, stags, and leaping roes,
mountains, lowlands, and river banks,
waters, winds, and ardors,
watching fears of night:
21. Por las amenas liras
y canto de serenas os conjuro
que cesen vuestras iras
y no toquéis el muro,
por que la esposa duerma más seguro.
21. By the pleasant lyres
and the siren’s song, I conjure you
to cease your anger
and not touch the wall,
that the bride may sleep in deeper peace
22. Entrado se ha la esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.
22. The bride has entered
the sweet garden of her desire,
and she rests in delight,
laying her neck
o
n the gentle arms of her Beloved.
23. Debajo del manzano,
allí fuiste conmigo desposada,
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.
23. Beneath the apple tree:
there I took you for my own,
there I offered you my hand,
and restored you,
where your mother was corrupted.
24. Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.
24. Our bed is in flower,
bound round with linking dens of lions,
hung with purple,
built up in peace,
and crowned with a thousand shields of gold.
25. A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino
emisiones de bálsamo divino.
25. Following your footprints
maidens run along the way;
the touch of a spark,
the spiced wine,
cause flowings in them from the balsam of God.
ESPOSA
26. En la interior bodega
de mi Amado bebí, y, cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía
y el ganado perdí que antes seguía.
BRIDE
26. In the inner wine cellar
I drank of my Beloved, and, when I went abroad
through all this valley
I no longer knew anything,
and lost the herd that I was following.
27. Allí me dío su pecho,
allí me enseño ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.
27. There he gave me his breast;
there he taught me a sweet and living knowledge;
and I gave myself to him,
keeping nothing back;
there I promised to be his bride.
28. Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es su mi ejercicio.
28. Now I occupy my soul
and all my energy in his service;
I no longer tend the herd,
nor have I any other work
now that my every act is love.
29. Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido,
que andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.
29. If, then, I am no longer seen
or found on the common,
you will say that I am lost;
that, stricken by love,
I lost myself, and was found.
30. De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas
y en un cabello mío entretejidas.
30. With flowers and emeralds
chosen on cool mornings
we shall weave garlands
flowering in your love,
and bound with one hair of mine.
31. En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.
31. You considered that one hair
fluttering at my neck;
you gazed at it upon my neck
and it captivated you;
and one of my eyes wounded you.
32. Cuando tú me mirabas,
su gracia en mi tus ojos imprimían:
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían.
32. When you looked at me
your eyes imprinted your grace in me;
for this you loved me ardently;
and thus my eyes deserved
to adore what they beheld in you.
33. No quieras despreciarme;
que, si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme
después qu me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.
33. Do not despise me;
for if, before, you found me dark,
now truly you can look at me
since you have looked
and left in me grace and beauty.
34. La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.
34. The small white dove
has returned to the ark with an olive branch;
and now the turtledove
has found its longed-for mate
by the green river banks.
35. En soledad vivía
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.
35. She lived in solitude,
and now in solitude has built her nest;
and in solitude he guides her,
he alone, who also bears
in solitude the wound of love.
36. Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.
36. Let us rejoice, Beloved,
and let us go forth to behold ourselves in your beauty,
to the mountain and to the hill,
to where the pure water flows,
and further, deep into the thicket.
37. Y luego a las subidas
cavernas de piedra nos iremos
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.
37. And then we will go on
to the high caverns in the rock
which are so well concealed;
there we shall enter
and taste the fresh juice of the pomegranates.
38. Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día:
38. There you will show me
what my soul has been seeking,
and then you will give me,
you, my life, will give me there
what you gave me on that other day:
39. El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.
39. The breathing of the air,
the song of the sweet nightingale,
the grove and its living beauty
in the serene night,
with a flame that is consuming and painless.
40. Que nadie lo miraba …
Aminadab tampoco parecía;
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.
40. No one looked at her,
nor did Aminadab appear;
the siege was still;
and the cavalry,
at the sight of the waters, descended.


El texto castellano proviene de Obras Completas de San Juan de la Cruz (B.A.C., Madrid 1989). The english translation is found in The Collected Works of St. John of the Cross, by Kieran Kavanaugh OCD and Otilio Rodríguez, OCD, revised edition 1991.

San Juan de la Cruz

Notes:  

1. These stanzas begin with a person’s initial steps in the service of God and continue until the ultimate state of perfection is reached, which is spiritual marriage. They refer, consequently, to the three states or ways of spiritual exercise (purgative, illuminative, and unitive) through which a person passes in advancing to this state, and they describe some of the characteristics and effects of these ways.

2. The initial stanzas treat of the state of beginners, that of the purgative way. The subsequent ones deal with the state of proficients, in which the spiritual betrothal is effected, that is, the illuminative way. The stanzas following these refer to the unitive way, that of the perfect, where spiritual marriage takes place. This unitive way of the perfect follows the illuminative way of the proficients. The final stanzas speak of the beatific state, that sole aspiration of a person who has reached perfection.

Copyright of the translation: ICS Publications. Permission is hereby granted for any non-commercial use, if this copyright notice is included. Maintained by the Austrian Province of the Teresian Carmel. The icon of St. John of the Cross, whose image is included after the Canticle was painted by the Discalced Carmelites in Harissa (Libano). The pictures were 0riginally printed by Il Messaggero di Gesù Bambino di Praga, Arenzano (Genova), Italy.
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© Lino Althaner

Los números del blog – 2011

Comentarios desactivados en Los números del blog – 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2011 de este blog.

Teatro de la Ópera de Sidney (Australia)

Resumen estadístico:

La sala de conciertos de la Opera de Sidney tiene capacidad para 2.700 personas. Este blog fue visto alrededor de 11.000 en sus cinco meses de actividad durante 2011.  Lo que equivale aproximadamente al público que ocupa todas las disponibilidades de esa sala durante cuatro conciertos . Durante esos cinco meses el blog publicó 101 entradas. En su día más activo -el 10 de diciembre de 2011- recibió 460 visitas. Se hicieron cerca de 120 comentarios. El comentarista más activo fue Carlos Hanssen.

Números, en todo caso, ilusorios, nada de significativos en relación con algo dotado de un mínimo sentido.

Haz click para ver el reporte completo.

Luz en la prisión (San Juan de la Cruz, Olivier Messiaën)

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Otra gracia de Juan de la Cruz, a que ahora me refiero para complementar lo ya dicho en el artículo correspondiente al 2 de enero: De hermosura, de vida y de muerte de amor. Resulta que como resultado de discrepancias internas en la Orden del Carmelo, que suscitaron querellas en su contra, nuestro querido “medio fraile” fue dar a una prisión conventual toledana, donde se lo sujetó, durante el lapso de nueve meses, a  estricta reclusión en un cuartucho oscuro y malsano, quedando segregado de toda compañía amistosa en un régimen de tinieblas, silencio y soledad, que no tenía otro objeto, junto con el  debilitarlo para lograr que confesara delitos no cometidos, que el de domeñar su pensamiento y su creatividad.

Francisco Goya - Escena de Inquisición (1819) - detalle - wikipaintings.org


Sin embargo el episodio tiene un efecto del todo contraproducente para sus enemigos. Pues sirve a Juan para dar cuenta, no sólo de la imperturbabilidad a toda prueba de que ya hemos dicho sino también de la fortaleza física, anímica y espiritual necesaria para hacer de la mala fortuna una ocasión para mostrar sus dotes superlativas de poeta. Pues en aquella mazmorra maloliente concibió Juan quizás su obra poética más iluminada, tal vez la más brillante, el llamado Cántico Espiritual. No sólo eso, también escribió allí, además de algunos romances en verso, las primeras treinta y una estrofas de las Canciones entre el alma y el Esposo, que tal es el título original del Cántico.

Es éste un poema ejemplar, tanto por el uso excelentísimo que hace de la lengua castellana, aquí mostrada tal vez en su cima, como por su rima insuperable, lograda aparentemente sin esfuerzo, y también por el uso delicado, siempre marcado por el buen gusto, de recursos poéticos como la hipérbole o el oxímoron. El lenguaje alegórico pero directo para expresar, en el juego del amor divino, la búsqueda ansiosa y el requerimiento, la entrega arrebatada y la culminación unitiva, se eleva a una altura muy difícil de hallar en la abundante poesía dedicada al amor humano que llena las antologías. Son cuarenta estrofas en que el santo poeta describe el camino que recorre el alma enamorada para llegar a la unión mística o matrimonio espiritual con el Amado.

Francisco Goya - Escena de prisión - wikipaintings.org


Para el espíritu del hombre espiritual, es entonces posible que, en las espesas tinieblas que lo circundan, resplandezca la luz  incluso con mayor fuerza que en circunstancias normales. Preguntado más tarde por una de sus discípulas acerca de sus experiencias en la cárcel, Juan le contestó: ‘Hija, ni siquiera una sola de las gracias que allí me ha hecho Dios se podría pagar con muchos años de aquella carcelilla’.  Años después escribiría: ‘¡Oh, me encerraran de veras y pudiera estar solo con Dios! En el cuartucho asqueroso que le sirviera de prisión, vivió Juan en contacto con la luz verdadera, haciendo auténtico ejercicio de ‘música callada’ y de ‘sonora soledad’.

Allí Juan pudo hacer que su alma -la Esposa- así le dijera a su Amado :

En la interior bodega
de mi amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía
y el ganado perdí que antes seguía.

Allí me dio su pecho,
allí me enseño ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Francisco Goya - Prisionero encadenado (1812) - wikipaintings.org

Oscuras prisiones de los hombres transfiguradas en la luz. Rememoro una más cercana. Año 1940. Olivier Messiaën, el músico francés, prisionero en un campo de concentración alemán en las cercanías de Dresden, es provisto de papel y lápiz y autorizado para componer durante su estadía. Ajustándose a la disponibilidad de músicos recluidos y de instrumentos -algunos de éstos bastante imperfctos-, escribe el Cuarteto para el fin de los tiempos, para violín, clarinete, violonchelo y piano, que se estrena el 15 de enero de 1941 en una sala del recinto de reclusión, con el mismo Messiaën al piano, Henri Akoka en el clarinete, Jean de Boulaire en el violín y Etienne Pasquier en el chelo. La audiencia de “cinco mil personas” me parece increíble: es el dato que hallo en el folleto que acompaña a la versión musical en CD del conjunto Het Collectif. En ese público, según Messiaën, están representados todos los estratos sociales: agricultores, obreros, intelectuales, militares, médicos y religiosos. Prisioneros y guardianes. ‘Jamás fui escuchado con tan concentrada atención y comprensión’, agrega.

Se trata de música religiosa, más aún, de música mística. Messiaën se sitúa con su partitura en el momento en que el ángel poderoso del Apocalipsis (10, 1-7) anuncia el inminente final. En ella explora nada menos que la posibilidad de expresar musicalmente la cesación del continuo espacio temporal y ubicarse en el punto en que el tiempo colapsa en su choque con lo intemporal, esto es, con lo infinito y eterno. Se trata del mismo motivo en el cual, desde el punto de vista poético, incursionó muy bella y profundamente T.S. Eliot en sus Cuatro Cuartetos. Musicalmente, se trata de crear una visión de continuo atemporal, un eterno ahora, en el cual las nociones de pasado, presente y futuro han dejado de existir. ¿No es ello también un intento de alcanzar la unión con lo uno y lo absoluto, propio de la mística?

Nada menos que ello es lo intenta Olivier Messiaën, en las frías de tinieblas de su prisión. Se trata de una música no del todo fácil. Hay que escucharla una y otra vez con dedicada atención. Pero, de pronto ocurre el prodigio y nos transporta esta obra cimera del siglo XX musical, más allá del espacio y del tiempo.

Francisco Goya - Cristo crucificado (1780) - wikipaintings.org

Proezas del espíritu humano, de héroes en este caso sin otro armamento que un aliento y unas cuerdas percutidas o pulsadas de acuerdo a las indicaciones de un pentagrama.

Creo que no está demás relacionar estas dos historias, la de Juan de la Cruz y la de Olivier Messiaën y sus amigos músicos, con aquellas a que se ha referido en sus libros el psiquiatra Viktor E. Frankl (por ejemplo, Ante el vacío existencial, Herder, Barcelona 1990), a propósito de su propia experiencia en un campo de concentración. Dice allí de la capacidad del hombre postrado y maltratado, sumido en el dolor y la ignominia, para levantar la cabeza, si es que está iluminado por la fuerza que le explica el sentido oculto de dolor, y lo prepara, henchido de sentido, de confiado optimismo, para reiniciar su camino hacia la luz. Liberado su espíritu, el hombre se empina y prevalece sobre los accidentes del camino. Y se topa en ocasiones con su genio escondido.

Quien de ustedes quiera profundizar, aquí hallará un par de videos sobre la obra poética de San Juan de la Cruz:

http://www.youtube.com/watch?NR=1&feature=endscreen&v=nK3AMg6PE0Y

http://www.youtube.com/watch?v=0U3mwHEEifQ

Y aquí, el cuarto movimiento, Interludio, del Cuarteto para el fin de los tiempos, de Olivier Messiaën:

http://www.youtube.com/watch?v=Z8PLnEbkMfc&feature=related

© Lino Althaner

Volvernos como niños

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El niño se encuentra siempre delante y detrás de nosotros. Detrás, es la sombra infantil que debemos abandonar, la niñez a la que debemos renunciar, aquello que siempre tira de nosotros regresivamente y nos hace infantiles, dependientes, perezosos y traviesos y que nos impulsa a eludir los problemas, las responsabilidades y la vida. Por otro lado, si el niño aparece delante nuestro, significa renovación, juventud eterna, espontaneidad y nuevas posibilidades -el flujo de la vida hacia un futuro creativo-. El gran problema consiste en decidir, ante cada situación, si se trata de un impulso infantil meramente regresivo o si se trata de un impulso de apariencia infantil pero que, en realidad, debería aceptarse y vivirse, porque nos impulsa hacia adelante.
Marie-Louise von Franz

Pablo Picasso - Niño con paloma - wikipaintings.org

En la introducción a su libro Así habló Zarathustra, explica Nietzsche que en la vida del espíritu se distinguen tres etapas. En la primera, es el espíritu como el camello, que se arrodilla y dice ‘deposita la carga sobre mí’. Pero cuando el camello está bien cargado, se levanta y parte en dirección al desierto, donde se descubrirá a sí mismo y se transformará en un león. La función del león consiste en matar a un dragón cuyo nombre es ‘Obedece’. Así, pues, después de hallarse sometido a la obediencia y al aprendizaje externo, el espíritu encuentra una fuerza y una energía que le eran desconocidas, la necesaria para matar al dragón. Una vez muerto el dragón, el león que ha alcanzado la libertad, se transforma en un niño.

El niño representa la espontaneidad, la autenticidad. El espíritu ha recuperado la inocencia y despreocupación propias de la infancia y tiene el valor de seguir sus impulsos. Es el estado que alcanza luego de matar al dragón ‘Obedece’.

El hombre que ha matado al dragón y se ha transformado en un niño, debe comenzar por vivir según sus propias normas, no según las de los demás. No se trata de que necesariamente deba despreciarlas o ponerse a la tarea de violarlas sistemáticamente. Debe respetarlas como se respetan las luces del semáforo.

El hombre que ha matado al dragón respeta las normas que están conformes con su concepto del orden, de la decencia, de la libertad, de la dignidad humana. Las demás, si agreden a la chispa de su espíritu, las rechazará. O, forzado, será obligado a cumplirlas como un prisionero las de la cárcel en que se lo ha recluido. Pues carecen para él de autoridad. El hombre que ha matado al dragón no encuentra la autoridad fuera de sí mismo. Sino sólo en su interior, donde suena la voz de la verdad y de la vida. Es la voz de su espíritu despierto su sola autoridad.

El hombre que ha matado al dragón se vuelve niño.

En el Evangelio se exige a los hombres volverse como niños.  Pues dice Jesús: ‘Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos’ (Mt 18, 3). Y en Juan: ‘Quien no nazca de lo alto no podrá ver el reino de Dios’ (3,3). Surge, sin embargo, la paradoja, cuando luego dice Pablo en 1 Cor 13, 11: ‘Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño y razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño’. ¿En qué sentido nos llama la Palabra a ser como niños? ¿Es acaso posible hacernos como niños y dejar las cosas de la infancia? ¿Hay, en el hacerse como niños, un aspecto positivo junto a otro negativo? Así parece ser.

Porque alcanzar la madurez es consumar una síntesis en la cual se vuelven a hacer presentes la sensación de plenitud, la alegría de ser, la confianza ilimitada, la capacidad de soñar y ensoñar, propias de la infancia. Aunque los ideales y los sueños deban ser  integrados en el acto real de vivir.  ¡Qué maravilla de experiencia! Entonces, ‘uno se siente lleno de asombro sin ser ingenuo, reverente sin ser cándido, humilde sin ser sumiso’, pues lo invade ‘una concentración, una integridad, una sabiduría y una compasión’ que son propios de la experiencia, del camino recorrido. ‘Entonces, uno se encuentra con la objetividad y el conocimiento real, uno se maravilla con los auténticos misterios y confía en la auténtica bondad del ser’.

Pero si en el tránsito de la niñez a la juventud y luego a la adultez y a la madurez, el hombre se queda en la pura inocencia o se vuelve irresponsablemente a los goces de la infancia, al puro vuelo de ensueños sin raigambre en la realidad, pone en riesgo su realización como persona. Si se niega a los desafíos y los enfrentamientos consigo mismo, a los compromisos, a los avances y las conversiones y transformaciones, se vuelve uno también niño, aunque ahora en forma negativa. Si renunciamos a la tarea de crear nuestro propio universo de creencias y de valores, si nos agotamos en el trabajo de pulir nuestra personalidad, si  nos apartamos de las exigencias, los sacrificios y los esfuerzos o incurrimos en el expediente reiterado de achacar nuestros fracasos a la acción u omisión de los demás, nos volvemos también como niños, pero de manera indeseable, y nos engañamos a nosotros mismos.

Sin volver a la infancia, hacernos como niños.

Volviendo al texto de Nietzsche, no puede olvidarse que el niño es imagen auténtica de Jesús de Nazaret, supremo modelo a que aspira lo más propio y lo más íntimo del hombre occidental. Como lo afirma la psicología junguiana, Cristo es el Arquetipo, resplandeciente en lo profundo de nuestras almas, como la máxima meta o el solo destino por alcanzar. Que aquí se nos muestra en su imagen de niño Dios. Porque ¿volvernos como niños, no es acaso volvernos como Dios?

La paradoja de encontrar en Nietzsche, a quien se toma con frecuencia por el mismo Anticristo, esta parábola del león volviéndose niño. ¿Dos formas de decir algo similar?

Estas notas son paralelas a la lectura de Recuperar el niño interior, de C.G. Jung, Gaston Bachellard, M-L. von Franz, J. Hillman y otros (ed. Jeremiah Abrams, Kairós, Barcelona 2001).

Pablo Picasso - Niño con un perro - wikipaintings.org


© Lino Althaner

De hermosura, de vida y de muerte de amor (Juan de la Cruz)

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Por eso el que está enamorado se dice tener el corazón robado o arrobado de aquel a quien ama, porque le tiene fuera de sí, puesto en la cosa amada; y así, no tiene corazón para sí, sino para aquello que ama. De aquí podrá bien conocer el alma si ama a Dios puramente o no, porque si le ama, no tendrá corazón para sí propio ni para mirar su gusto y provecho, sino para honra y gloria de Dios y darle a El gusto; porque cuanto más tiene corazón para sí, menos le tiene para Dios.

 Juan de la Cruz, Cántico Espiritual B 9, 5

Cristo crucificado - Dibujo de San Juan de la Cruz


Tuvo una infancia miserable. Nació en la pobreza y fue la pobreza su vocación. Pero, gracias a la intuición del administrador del hospital en que trabajaba como enfermero, pudo estudiar con los jesuitas, algo más que primeras letras. Luego se hizo fraile carmelita, condición en la cual la orden le dio la oportunidad de continuar su formación humanística, nada menos que en la universidad de Salamanca, donde cursaría Artes y Teología. Tenía veintiún años. Corría el año 1564.

¿Fue en esos años que alguien empezó a referirse a él, quizás en forma no muy cariñosa, como al “medio fraile”, por su escasa estatura, por su apariencia nada impresionante? ¿Quién habría dado entonces un peso por este Juan de Yepes? ¿Alguien habría imaginado al futuro Juan de la Cruz, santo y doctor de la Iglesia, místico mayor, poeta excelentísimo -poeta del amor de los amores, para algunos el más grande de todos los poetas españoles? Con toda su humildad siempre a cuestas, hasta la misma hora de su muerte.

No fue propiamente un estudioso ni menos un académico. Fue sí maestro espiritual, de monjes y monjas carmelitas, su ocupación de toda la vida. Maestro, más que de la teoría, de la práctica. Del silencio y  la auténtica disponibilidad para con los demás. Guía de hombres y mujeres ansiosos en su búsqueda de Dios, a quienes les explicaba, por ejemplo, que es ‘de bestias’ la penitencia corporal. Que el hombre nuevo se construye no en la exterioridad sino en lo interior de cada ser humano. Que el primitivo eremitismo carmelita era ‘de admirar pero no de imitar’.

Consejero nada menos que de Teresa de Jesús, de quien fue confesor y a quien apoyó en su tarea de afianzamiento de la rama descalza de la orden carmelita y en su labor fundacional de monasterios. Contemplativo en lo espiritual, pero activo hasta el extremo en las tareas que se imponía. Para ello debía recorrer largas distancias, a pie o a lomo de mula, que el caballo en esos tiempos era un lujo. Se calcula que en su vida de fraile recorrió -por los caminos de Castilla y Andalucía- alrededor de veintisiete mil kilómetros.

La hermosura sublime de su vida espiritual le daba en toda circunstancia contentamiento. Se entregaba en el silencio. Pero no en el retiro absoluto de las cosas, en un egoísta apartamiento, sino en “una relación con las cosas del mundo construida a partir del distanciamiento, de esa actitud interior que luego se expresa exteriormente en la serenidad imperturbable de quien se mueve en el mundo llevando consigo una inspiración distante y superior”. La hermosura que llevaba en sí y que lo hacía ver belleza por doquier, le hacía cantar:

¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado;
oh prado de verduras
de flores esmaltado;
decid si por vosotros ha pasado!

Y lo proveía de una fortaleza impresionante, de un máximo control sobre sí mismo.

Dice él un cófrade: “Nunca le ví colérico ni impaciente, ni hablar una palabra descompuesto, porque era grande su magnanimidad y tolerancia”. Y una monja del Carmelo, su discípula: “Jamás le ví inquieto ni turbado ni impaciente, sino siempre con un ánimo pacífico, igual y muy quieto”. Tenía don de mando, capacidad de ordenar, de organizar y administrar. Pero nunca se le escuchó alzar la voz.

Así se expresa su actitud con respecto a las preocupaciones y turbaciones:

… las penas y turbaciones que de las cosas y casos adversos en el alma se crían de nada sirven ni aprovechan para la bonanza de los mismos casos y cosas … y así, aunque todo se acabe y se hunda y todas las cosas sucedan al revés y adversas, vano es el turbarse, pues, por eso, antes se dañan más que se remedian. Y llevarlo todo con igualdad tranquila y pacífica, no sólo aprovecha al alma para muchos bienes, sino también para que en esas mismas adversidades se acierte mejor a juzgar de ellas y ponerles remedio conveniente (Subida del Monte Carmelo III, 6, 3).

Como poeta, fue sobre todo poeta maestro de amor. Con toda su soledad y su silencio, con todo su vacío y pasividad, ¡qué pasiones inmensas albergaba su corazón!

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.

¿Cabe mayor arrebatamiento en la expresión del amor?

¡Oh noche que guiaste!;
¡oh noche amable más que la alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

¿Cabe mayor convicción en el éxtasis unitivo?

Gran escritor. Aparte de toda su maravillosa producción poética, los comentarios a algunos de sus poemas -la Subida al Monte Carmelo, la Noche oscura, el Canto espiritual, La llama de amor viva- constituyen lucídisimos tratados místicos, escritos en un idioma brillante y ejemplar.

También fue aficionado al dibujo. De lo cual da testimonio el que he puesto al comienzo de estas notas. Un Cristo crucificado, visto con la originalidad creativa de San Juan, desde los ojos del Altísimo. De él tomó Salvador Dalí la idea para su Cristo, que por algo denominó ‘Cristo de San Juan de la Cruz’.

Salvador Dalí - Cristo de San Juan de la Cruz - wikipaintings.org

Breves notas, un tanto desordenadas, por cierto que parciales. Su justificación: la de destacar una personalidad, un perfil digno de ser tenido en consideración para iluminarnos el año que comienza.

© Lino Althaner

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