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Mi amigo Carlos Hanssen me ha enviado el obsequio de estos versos de Hermann Hesse, gran novelista, adelantado en la percepción de los vínculos que unen a las grandes  espiritualidades de oriente y occidente. Como este famoso poema se ajusta plenamente a la línea del blog, con mucho cariño lo incluyo en esta entrada, para beneficio de cuantos lo lean, pues su mensaje es verdadero y generoso.
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Etapas

Como toda floración se marchita
y toda juventud decae con la edad,
así también florece cada etapa de la vida.
A su tiempo florece cada sabiduría y cada virtud,
mas no para no durar eternamente.
El corazón, a cada llamada de la vida,
debe estar presto a la despedida y al recomienzo,
para entregarse con valor, sin luto,
a otras nuevas ligazones.
Cada comenzar está lleno de un encanto
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Hemos de atravesar alegres espacio tras espacio,
no depender de patria alguna,
pues el espíritu del mundo no quiere atarnos ni angostarnos,
sino quiere levantarnos peldaño tras peldaño, ampliarnos.
Apenas nos aclimatamos a un círculo de vida,
y nos acostumbramos confiadamente,
cuando ya amenaza el adormecimiento.
Solamente el que está preparado para el viaje y el rompimiento
puede escapar al paralizador acostumbrarse.
Quizá todavía la hora de la muerte
nos traiga espacios nuevos.
Nunca tendrá fin en nosotros la llamada de la vida.
¡Bien, pues, corazón, despiértate y sana!

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Lui Shukui - Rights reserved - from cuadernoderetazos.wordpress.com

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La traducción del alemán me parece bastante buena. Pero ya que tengo a mano la versión alemán, la incluyo también, para goce adicional de mis lectores de esa lengua, que a lo mejor no son tan pocos.
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Stufen

Wie jede Blüte welkt
und jede Jugend dem Alter weicht,
blüht jede Lebensstufe,
blüht jede Weisheit auch und jede Tugend
zu ihrer Zeit und darf nicht ewig dauern.
Es muss das Herz bei jedem Lebensrufe
bereit zum Abschied sein und Neubeginne,
um sich in Tapferkeit und ohne Trauern
in and’re, neue Bindungen zu geben.
Und jedem Anfang wohnt ein Zauber inne,
der uns beschützt und der uns hilft zu leben.
Wir sollen heiter Raum um Raum durchschreiten,
an keinem wie an einer Heimat hängen,
der Weltgeist will nicht fesseln uns und engen,
er will uns Stuf’ um Stufe heben, weiten!
Kaum sind wir heimisch einem Lebenskreise
und traulich eingewohnt,
so droht Erschlaffen!
Nur wer bereit zu Aufbruch ist und Reise,
mag lähmender Gewöhnung sich entraffen.
Es wird vielleicht auch noch die Todesstunde
uns neuen Räumen jung entgegen senden:
des Lebens Ruf an uns wird niemals enden.
Wohlan denn, Herz, nimm Abschied und gesunde!

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© 2012 Lino Althaner