.El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido
en un campo, que hallado por un hombre,
vende
todo lo que tiene y compra el campo aquel
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Mateo 13, 44

Como se sabe, junto con ser escultor, pintor y arquitecto, Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) era también poeta. Uno de los motivos poéticos por el que es conocido es el del escultor que despoja al duro mármol de todo lo superfluo hasta encontrar en el interior de la piedra la bella figura  que crece a medida que la piedra bruta desaparece. Miguel Ángel hace un símil de esa imagen con la del alma que se va fortaleciendo a medida que se libra de los vínculos carnales.
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Miguel Ángel Buonarroti - Madonna de la Catedral de Brujas - imagen wikipedia.org

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Dos siglos antes de Miguel Ángel, el Maestro Eckhart había usado de ese mismo símbolo para referirse a la única forma en que el hombre puede llegar a conocerse a sí mismo para ser iluminado por la presencia divina.

 ‘Cuando un maestro hace una imagen de madera o de piedra, no hace que la imagen entre en la madera, sino que va sacando las astillas que tenían escondida y encubierta a la imagen; no le da nada a la madera, sino que le quita y expurga la cobertura y le saca el moho y entonces resplandece lo que yacía escondido por debajo’.

La enseñanza de Eckhart está frecuentemente vinculada a la necesidad humana de ‘quitar, mondar, cribar y expurgar. No se agrega sino que se saca para perder de vista lo inútil, lo que estorba o impide que en el hombre salga a luz su imagen primigenia’, la suya propia y la de Dios. Se expurga para eliminar lo que es sólo apariencia, lo superficial, lo engañoso e ilusorio, lo egoísta y apegado a las cosas mundanas. Se quita para permitir que se desvele, siquiera en parte, la verdad.

Quitando lo accesorio, eliminando lo burdo y transitorio, se alcanza a lo eterno, lo inmortal en el hombre y en Dios. Tal es el tesoro escondido en el campo, a que se refiere el epígrafe. Tal es la perla por la cual el que anda en su busca enajena todos sus bienes (Mt. 13, 45). Tal es Dios escondido en el fondo del alma humana.

Un pasito más para ir entendiendo al Maestro Eckhart, el sublime predicador.
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© 2012 Lino Althaner