.
El amor a lo humano convive de alguna manera con el amor a lo divino. Las bellezas terrenales señalan veladamente hacia la belleza ideal. La guía del buen Espíritu vence los muros de las apariencias y de la ceguera, de las discriminaciones, de los prejuicios y de las hipocresías. Conviven esos amores y tales bellezas, por ejemplo, en el arte y en la poesía. Lo hemos visto en los ardorosos poemas de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, también en los Góngora y Gutierre de Cetina.

Hoy quisiera mostrarles unos versos del poeta venezolano Miguel Otero Silva.
.

Paúl del Río – Retrato de mujer – imagen de wikipedia.or

.
Calma amor mi sed en tus corrientes

Calma mi sed, amor, en tus corrientes,
enraízame amor en tus sembrados,
llévame, amor, por mares encrespados,
clávame, amor, tus uñas y tus dientes.

Di palabras, amor, incoherentes,
gime versos, amor, jamás pensados,
sacude, amor, tus pétalos mojados,
amor, sobre mis huesos combatientes.

Hiéreme, amor, con filo de claveles,
átame, amor, con tu dogal de mieles,
quémame, amor, en tu rosal de fuego.

Cimbra, amor, tu silencio estremecido,
dame tu boca amor, que la he perdido,
muere conmigo, amor, que ya estoy ciego. 

Sonetos al estilo clásico. Medidos sin esfuerzo, pareciera. Musicales. Expresivos. Sin sombra, para gusto mío, de mal gusto. Justo lo que es amor entre hombre y mujer.

O lo que suele ser el amor de los místicos:

‘Cuando el dulce cazador
me tiró y dejó herida
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida …’

así cantaba Teresa:

‘Hirióme con una flecha
enherbolada de amor …’
.

Paúl del Río – La guitarra rota – imagen de wikipedia.org

.
Miguel Otero Silva (1909-1885), además de escritor, fue periodista, humorista y  político. No importa de qué tendencia. Y la verdad es que nunca me ha interesado mucho la vida de los poetas, de los pintores, de los artistas. Me interesa su obra, lo que nace del espíritu que crea. He aquí otro jemplo de su magnífica poesía amorosa:

Cuerpo de la mujer

Cuerpo de la mujer, río de oro
donde, hundidos los brazos, recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un frondor de oro.

Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos, no sabemos
si los senos son olas, si son remos
los brazos, si son alas solas de oro…

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto
tacto sutil, de Tántalo es la pena.

Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos. Y una cadena
que no suena, ancla en Dios almas y limos.
.

He aquí otro de sus poemas. Digno, a mi juicio, de la más exigente de las antologías de poesía erótica:
.

El aire ya no es aire, sino aliento…

El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:

tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos.
.

Les confieso que hasta hace poco, este poeta era para mí un desconocido. Es que nuestra ignorancia crece a pasos agigantados. Además, la tendencia a gustar de lo ya probado, nos hace quedarnos en ello sin gastarnos en hallar otros tesoros, tan espléndidos como los que nos ofrece este gran poeta americano.

Las imágenes corresponden a pinturas del artista venezolano Paúl del Río.
.

.
© 2012 Lino Althaner