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Estos versos sirven de epígrafe a mi libro inédito “De la roca solo arena”, del cual iré mostrando algunos en este espacio. Los primeros son del poeta sirio Adonis (Ali Ahmad Said Esber, n. 1930). Luego viene uno de Edmond Jabès (1912), judío nacido en Egipto. Cierran la página unos versos míos que idealizan tal vez el fenómeno de la inspiración. Todos dicen de la palabra como centro del sentido y de la verdad a escala del hombre, como vehículo de los ecos que resuenan en la mente, ecos de voces muy profundas y lejanas  que capturan de pronto la voluntad de quien escribe y lo obligan a la acción poética.

La palabra es la más ligera de las cosas
y lleva en sí todas las palabras.
La acción es un lugar, un instante.
La palabra es todos los lugares, todo el tiempo.
La palabra –la palma de la mano –, el sueño:
¡Te hallo, de pronto, fuego protector!
¡Ahora te descubro, poesía!”

Adonis

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No descuides el eco; porque vives de ecos.

Edmond Jabès

Las puertas del cielo se abren
y caen en forma de estrellas
retazos de realidad
para desvelar las apariencias.

© 2014
Lino Althaner

Imagen
avenida de ginkgos
© mrhayata – flickr