.
Unían las palabras del lenguaje con la alabanza eterna de los ángeles.

Georges Duby, La época de las catedrales

A medida que el estilo gótico se consolida, la arquitectura se vuelve más liviana y como alada y dirigida hacia las alturas. Es parte del expresivo simbolismo del templo en su conjunto, con su brillante ornamentación, suss pinturas y esculturas, las paredes hechas primordialmente para sostener esos vitrales que operan el milagro de filtrar la luz terrena para volverla en luz de otro mundo.  Llegado el momento, los cirios y el incienso. Todo ello apunta a un fin primordial: la liturgia, la ceremonia sagrada en que se opera la increíble maravilla.  Sin embargo, qué valdría todo ello si no fuera por la palabra, cuya significación simbólica, cuyo poder evocativo permite escrutar intuitivamente los misterios del mundo, sobre todo cuando está asociada con la música. Las palabras que conducen a Dios y que gracias a la música alcanzan un grado de solemnidad incomparable.

cathedrale d'Amiens

Portal de la Catedral de Amiens


La ceremonia litúrgica exigía excelencia musical.  Para ello, estaba la importante autoridad del maestro cantor -el chantre- que dirigía el coro y lo ordenaba bajo una disciplina rigurosa.

En la Alta Edad Media la música estaba casi exclusivamente consagrada al culto y debía estar depurada de todo elemento profano o sensual. De allí la austeridad extrema del canto llano. No obstante, sobre bases tan restrigidas pudo construirse poco a poco un repertorio de canto litúrgico que constituye una de las más hermosas manifestaciones del arte medieval.


canto-gregoriano-manuscrito


Con todo, ya a fines de la época carolingia se habían manifestado los primeros ejemplos de la polimelodía, el arte de hacer oír simultáneamente dos voces diferentes, que continuó desplegándose merced a la creciente flexibilidad en los procedimientos de armonización. Se anuncia el paso de la monodia gregoriana, con su legado de obras maestras, a la polifonía que va marcar el futuro de la música occidental. Las notas de la melodía empiezan a ser adornadas con guirnaldas de notas más breves y se abre de tal manera un gran abanico de posibilidades al genio creador.

Así como contempla el nacimiento del estilo gótico, el siglo XII asiste a la consolidación de este proceso de enriquecimiento de la creación musical.  En el Lemosín y en Île de France, región esta en que se halla Saint-Denis, en las inmediaciones parisinas, las nuevas formas adquieren su madurez. En las abadías y catedrales donde se crean y se expresan con mayor brillo y desde donde empiezan a difundirse al resto de Francia y luego a todo el mundo europeo. 

220px-Cantoria_Della_Robbia_OPA_Florence_5


Bernard Gagnepain, el musicólogo francés, califica a estas composiciones musicales como “auténticos monumentos de la polifonía… cuya belleza pura y cuyo lirismo sólo admiten comparación con las catedrales góticas, de las que son… estrictamente contemporáneas” y señala que “en ellas se expresa todo el misticismo e idealismo de un siglo en que la fe se sostiene muy viva”. Es la música “dedicada a realzar la brillantez de las ceremonias en los días de grandes solemnidades”.

La nueva técnica -el organum– confiere a la música “un carácter inmaterial, intemporal, y la atención se traslada desde la base sólida de la voz principal “hasta los arbotantes de las voces organales que se entrecruzan sobre ella y cuya ligereza tiene un cierto carácter de improvisación”. Pero es solamente un efecto. A estas alturas, sobre todo a partir de la aparición de una, dos o tres o más voces, la música está fijada por escrito, lo que deja escaso sitio a la improvisación. Según Gagnepain, es esta, la del organum, la primera gran realización musical del arte occidental, otro de los grandes legados del Medioevo al desarrollo posterior de la cultura.

Pérotin, llamado el grande, fue uno de los maestros músicos de la época:

.
  a cuatro voces

.
Tan grande era la importancia de la música en aquellos tiempos que en las escuelas la enseñanza del quadrivium, el segundo ciclo de las artes liberales, se resumía casi por completo en la música.  En cambio, la aritmética, la geometría, la astronomía, se tenían por ciencias subalternas y eran sus siervas. La música era, por otra parte, la coronación de la enseñanza gramatical, en la que se concentraba el trivium, al parecer en desmedro de la lógica y de la retórica.

La lectura. que seguía las modulaciones del canto, por ejemplo en la salmodia, exigía que cada uno de los celebrantes supiera de memoria el texto sagrado. La palabra y la música abrían la puerta a la reflexión y la meditación sobre el sentido de los vocablos latinos y los tonos de la música. La música y la liturgia se volvían asi en medios de conocimiento.

Giovanni Batista Salvi - Santa Cecilia, patrona de la música

Giovanni Batista Salvi – Santa Cecilia, patrona de la música


La palabra en la cima. Santa Cecilia en la gloria. 

Se hace realidad el ideal de San Benito, para quien el coro de los monjes prefigura el coro celeste, el de los ángeles. Echa abajo las barreras que separan el cielo de la tierra. Se introduce de antemano en lo inefable y en las luces increadas. Así, pues, puede afirmar, que durante la lectura cantada de la salmodia “estamos en presencia de la divinidad y y de los ángeles”. Porque la música, conduce directamente hacia Dios, pues “permite percibir los acordes armónicos de la creación y porque le ofrece al corazón humano la posibilidad de deslizarse en la perfección de las intenciones divinas.” Palabras estas de Georges Duby.

Me ha auxiliado para esta nota su libro La época de las catedrales (Cátedra, 1997), como también el articulo “Francia, del siglo IX al siglo XV” de Bernard Gagnepain, contenido en el tomo I de La Música (Los hombres, los instrumentos, las obras) editada por Larousse, 1971.


© 2014
Lino Althaner