Las puertas del cielo se abren

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Estos versos sirven de epígrafe a mi libro inédito “De la roca solo arena”, del cual iré mostrando algunos en este espacio. Los primeros son del poeta sirio Adonis (Ali Ahmad Said Esber, n. 1930). Luego viene uno de Edmond Jabès (1912), judío nacido en Egipto. Cierran la página unos versos míos que idealizan tal vez el fenómeno de la inspiración. Todos dicen de la palabra como centro del sentido y de la verdad a escala del hombre, como vehículo de los ecos que resuenan en la mente, ecos de voces muy profundas y lejanas  que capturan de pronto la voluntad de quien escribe y lo obligan a la acción poética.

La palabra es la más ligera de las cosas
y lleva en sí todas las palabras.
La acción es un lugar, un instante.
La palabra es todos los lugares, todo el tiempo.
La palabra –la palma de la mano –, el sueño:
¡Te hallo, de pronto, fuego protector!
¡Ahora te descubro, poesía!”

Adonis

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No descuides el eco; porque vives de ecos.

Edmond Jabès

Las puertas del cielo se abren
y caen en forma de estrellas
retazos de realidad
para desvelar las apariencias.

© 2014
Lino Althaner

Imagen
avenida de ginkgos
© mrhayata – flickr

Hombre nuevo

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El hombre es una descendencia por llegar

Ángel por sabiduría y por iluminación
él no vive como la hierba
él no es posesión ajena como el trigo
pero él está vivo como su propia alma
poseedor cuya posesión abarca la tierra y a veces el cielo
su cabello es la vegetación
su cuerpo los climas
sus venas los ríos
sus manos    dos alas para caminar en el espacio
él, tierra en apariencia, mar en su fuero interno

Lávate para que pueda darte nombres nuevos

¡Sal a la tierra, oh niño!

Adonis
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Diseño para la Iglesia de Steinhof – Koloman Moser


Uno a uno desciende los peldaños

atraviesa las esferas
y accede a la humildad de mi morada.
Muy luego verás en el camino
mis huellas estampadas en la nieve.
Visita mi casa.
Todo en ella te espera.

Asegura el nuevo nombre.
Dale a mis manos tu fuerza.
Visita mi mente ¡oh Invitado!

No hacia el ruido.
Estoy vuelto hacia el silencio
y espero impaciente
junto al fuego y al agua de la fuente.
Así pues desciende.
Ven a verte a ti mismo.
A verte en mis arrugas
en mi pelo blanco.
A verte en mi silencio.
A verte en mi locura ¡oh Invitado!

Visita mi casa
y en nombre de la rosa enamorada
despierta la hermosa rebelión.
El día en que el nombre recupere
que me fuera arrebatado
o más bien que yo mismo abandoné.
Dale a mis manos la fuerza
que redima a la rosa purulenta
de la fácil potencia del gusano.
Y quédate en mi casa ¡oh Invitado!
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Veni Creator Spiritus

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La primera parte de está entrada proviene de los libros Singulares y Este es mi nombre, del gran poeta sirio Adonis (Ali Ahmad Said Esber, 1930).

La segunda corresponde a un proyecto mío, en proceso de elaboración.
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©  Lino Althaner
2012

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