La peregrinación (A la huella, la huella)

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Albrecht Dürer

Albrecht Dürer


A la huella, a la huella

José y María,
por las pampas heladas
cardos y ortigas.

A la huella, a la huella
cortando campo,
no hay cobijo ni fondo
sigan andando.

Florecita del campo,
clavel del aire,
si ninguno te aloja
¿adónde naces?

¿Dónde naces, florecita,
que estás creciendo,
palomita asustada,
grillo sin sueño?

A la huella, a la huella
los peregrinos,
préstenme una tapera
para mi Niño.

A la huella, a la huella
soles y lunas,
los ojitos de almendra,
piel de aceituna.

¡Ay burrito del campo!
¡Ay buey barcino!
¡Que mi Niño ya viene,
háganle sitio!

Un ranchito de quincha,
sólo me ampara,
dos alientos amigos
la luna clara.

A la huella, a la huella
José y María
con un Dios escondido,
nadie sabía.

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De la Misa Criolla. Música: Ariel Ramírez. Letra: Félix Luna

Intérpretes: The King’s Singers

© Lino Althaner
2014

El Libro Rojo – Das Rote Buch – The Red Book

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Entre los años 1913 y 1930 realizó el psicólogo Carl Gustav Jung (1875-1961) un trabajo de introspección que le dio la oportunidad de observar y analizar las imágenes de su mente inconsciente, según se manifestaban en sus recuerdos, sueños, visiones y fantasías. No fue una labor fácil ni exenta de riesgos para su normalidad psíquica. Con todo, la experiencia de esa época decidió, según confiesa, lo esencial de toda su obra futura. Toda su actividad científica posterior -que se concretaría, por ejemplo, en su teoría sobre el inconsciente psíquico, tanto individual como colectivo, y en su concepción de los arquetipos- no habría consistido sino en la elaboración de las figuras que en esos años irrumpieron, precisamente desde su inconsciente.

Esa “materia originaria de una obra de vida”, como el mismo la califica, quedó plasmada en un volumen in folio que encuadernó con unas sólidas tapas rojas, trabajoso volumen, minucioso y exento en su factura de toda concesión a la prisa, en cuyas páginas maravillosamente iluminadas e ilustradas, se despliega el comienzo numinoso de todos sus desarrollos futuros.


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Tal es el  Novus Liber, comúnmente conocido como El Libro Rojo.

Es uno de los volúmenes de hechura más hermosa que haya tenido en mis manos. El cuerpo del libro, enteramente manuscrito por el autor en una impecable caligrafía alemana al estilo del siglo XV, primorosamente miniado e ilustrado también de su propia mano, ha sido editado fiel, exhaustiva y cuidadosamente en facsímil. La edición española -de responsabilidad del sello El Hilo de Ariadna– va acompañada de un estudio del historiador de la psiquiatría y la psicología Sonu Shamdasani, de un importante aparato de notas a cargo del mismo, como asimismo de los comentarios de Bernardo Nante, filósofo argentino especialista en la obra junguiana.

Luego de permanecer resguardado de toda publicidad tras la muerte de su autor en 1961, casi medio siglo después fue autorizada su edición, el año 2009. Llega ahora llega a mis manos esta joya editorial, cuya apariencia es ni más ni menos que la de un iluminado manuscrito medieval, pero que también tiene algo de los grandes libros ilustrados de William Blake.

 

página 148 del manuscrito - la figura de Philemon

página 154 del manuscrito – la figura de Philemon

 

Comienza Jung su libro en estilo profético, diciendo que si bien nada justifica lo que tiene que anunciar, a la luz del espíritu del tiempo, una fuerza más poderosa hace que se vea compelido a darlo a conocer.

Explica, en tal sentido, haber “aprendido que además del espíritu de este tiempo -que sólo quiere oír acerca de la utilidad y el valor- aun está en obra otro espíritu, a saber, aquel que domina la profundidad de todo lo presente…” Este es el espíritu que lo “obliga a hablar más allá de la justificación y del sentido”, el espíritu de la profundidad, que “posee, desde antaño y en todo el futuro, más poder que el espíritu de este tiempo que cambia con las generaciones.”

Este buen espíritu, asociado a la philosophia perennis y a la tradición espiritual de todos los tiempos, confiesa, “ha sometido todo el orgullo y toda la altanería del juicio. Me quitó la fe en la ciencia, me robó la alegría del explicar y el clasificar, y dejó que se extinguiera en mí la entrega a los ideales de este tiempo. Me forzó a bajar hacia las cosas últimas y más simples”. Lo que nos está diciendo Jung no es menor: que todo su trabajo científico se basó en intuiciones y conclusiones derivadas de un modo de ver despojado de todo cientificismo. Que un científico reconozca esto, no es poco decir.


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Libro en extremo atractivo. Pero libro difícil, sobre todo para quien no esté medianamente interiorizado en la psicología de Jung y en sus principales concepciones.

Sin duda que su contenido, de suma importancia para interpretar los tiempos que corren y para saber distinguir los signos de los que deberían venir, será objeto de más algún análisis en los artículos futuros de este blog.

Carl Gustav Jung tiene cosas importantes comunicarnos a nosotros, habitantes de este aún temprano siglo XXI.

© Lino Althaner
2014

El deber más urgente

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Ester Gurevich – Ilustración para Pirkei Avot – פרקי אבות‎ – Máximas de los Maestros

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El deber más urgente de cada ser humano no se limita a imitar lo que otro, aunque fuere el más grande, ha realizado, sino que consiste en actualizar sus propias potencialidades, únicas, sin precedentes e irrepetibles. 


Martin Buber

 

© 2014
Lino Althaner

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