Mariposas

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Stéphane Hette - Papillon Hanashikomu

Stéphane Hette – Papillon Hanashikomu


En la campana del templo
duerme una mariposa

profundamente.

Buson

 

Stéphane Hette - Papillon Saichuu hana

Stéphane Hette – Papillon Saichuu hana


Con qué sueñan, en las flores,

las mariposas
mudas.

Reikan 

 

Stéphane Hette - Papillon Kochaku

Stéphane Hette – Papillon Kochaku


¡Cómo se aman las mariposas!

Ojalá pudiera renacer
en la llanura de las mariposas.

Issa



© 2014
Lino Althaner

Haiku

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En la montaña se ocultan

detrás de las flores
otras flores.

Tôfu 

 

Hiroo Isono (1945)

Hiroo Isono (1945)


Junto al arroyo

una libélula vuela
detrás de su reflejo.

Chiyo-ni 

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Los poetas se esfuerzan por hallar realidad tras la apariencia. Se presta para ello la expresiva economía del haiku.

© Lino Althaner
2014

Deus ineffabilis

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El haiku que ilustraba la entrada de ayer se relaciona con un concepto cuya asimilación racional exige ciertamente un esfuerzo importante. El postulado de que la posibilidad de existencia del ser descansa en el vacío es, en efecto, una abstracción intelectual para nada relacionada con la experiencia común y corriente. Igualmente la idea de que ese vacío, esa ausencia de ser, es el solo lugar donde puede ser hallada la divinidad, entendida como la suprema radicalidad, aquella en que toda realidad se sustenta.

Original de Rainer Sturm

Original de Rainer Sturm


Teología negativa o apofática es la que afirma que de Dios, el esencialmente trascendente y del todo distinto a entidad alguna que el hombre pueda imaginarse en el terreno del ser, ningún atributo positivo se puede afirmar. Solo es posible referirse a él por medio de negaciones. Dios es, entonces, lo imposible de expresar en palabras -lo inefable-, lo que no tiene principio ni fin -lo increado, lo eterno- y que carece de todo límite -lo ilimitado, lo todopoderoso-, lo que no es susceptible de ser aprehendido por los sentidos -lo inaprehensible, lo invisible. Dios, conforme a esta visión, la suprema radicalidad que permite que cada ente sea, no obstante que él mismo, por pertenecer a un ámbito de orden completamente distinto, no sería propiamente una entidad ni tendría propiamente un ser. en el sentido en que de un ser humano se puede predicar que, en su condición de ente, es.

A este Dios, que es lo absolutamente otro en el vacío, el hombre solamente puede hallarlo en el vacío, en aquel “fondo -como dice Ramón Panikkar en su libro El silencio de Buddha– que es lo que fundamentalmente somos y que es idéntico, al mismo tiempo, a lo que ‘otro’ hombre pueda experimentar: aquel fondo que constituye lo más profundo de cualquier hombre, como lo puede comprobar quien haga tal experiencia; aquella hondura se vive, percibe, siente intuye, como el fundamento único de todas la cosas… y que no se agota en ninguna de ellas,… pues es un ‘trasfondo’ sin fondo”. Solo en la inmediatez de ese trasfondo es posible experimentar la radicalidad divina, una experiencia de lo absolutamente otro, de lo inefable. Una experiencia , como afirman los místicos, de la noche oscura, de lo inefablemente otro, oscuro por incomprensible.

San Gregorio de Nisa

San Gregorio de Nisa (siglo IV)


Yo estaba pensando en un párrafo para presentar unos poemas apofáticos de Angelus Silesius, un personaje que ha aparecido en algunas entradas anteriores del blog. Pues bien llevo tres párrafos y no he avanzado demasiado. Espero que a alguno de mis lectores les sirvan, si les resultan interesantes, para aclarar sus ideas. Dejaré por lo tanto los poemas del Peregrino Querubínico para el próximo artículo, contentándome por ahora con citar unos párrafos de San Gregorio de Nisa:


El verdadero conocimiento… y la verdadera visión consisten en ver que él es invisible.


Lo que hay que conocer acerca de Dios consiste en saber que conocerlo
no es otra cosa 
que descubrir que nada de lo que la mente humana puede
conocer acerca de Dios es 
conocer a Dios.


Este modo de acercarse a la trascendencia está muy emparentado con el budismo. Es lo que explica Panikkar en su libro. Es lo que da a entender Angelus Silesius en sus poemas.

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También la música, si es música en serio, nos dice de lo inefable, de lo que permanece oculto en el misterio. Este motete -Veni Sancte Spiritus- es del compositor inglés John Dunstable (1390-1453).


© Lino Althaner
2014

El sonido del rocío

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Ahora que soy sordo

puedo oír claramente 
el sonido del rocío.


(Now that I am deaf/ I can hear clearly/ the sound of the dew).

 

Sumido en el vacío, el hombre es capaz de acceder a la esencia misteriosa de sí mismo, para desde allí quedarse contemplando el ser, la esencia de las cosas y la esencia de sí mismo. 

Este haiku, de autor desconocido, lo hallé citado en el libro La religión y la nada, del filósofo de la escuela de Kioto Keiji Nishitani (1900-1990). A juicio de este, el breve ilustra la potencia de la supraconciencia, que trasciende lo consciente y lo inconsciente, que se vive en la cercanía del sí mismo, el vacío de toda figura y de todo concepto. Nishitani, es un filósofo nihilista en el sentido de Eckhart y de Heidegger, que cree por lo tanto que la posibilidad de la existencia del ser descansa en el vacío. Se encuentra influido poderosamente por el pensamiento cristiano occidental pero desarrolla su filosofía en el ámbito del budismo.


© Lino Althaner
2014

No olvidarse de los lirios (ni de los pajaritos)

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Sue Brown - Persian lily revisited (www.whatidoisme.wordpress. com)

Sue Brown – Persian lily revisited (www.whatidoisme.wordpress. com)


Vean los lilios del campos cómo crecen: no se fatigan ni hilan; y yo os aseguro que ni Salomón en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Y si la hierba del campo, que hoy parece y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿por ventura no mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
(Mt 6, 28-20).

 

Sue Brown - Common pheasant (www.whtidoisme.wordpress.com)

Sue Brown – Common pheasant (www.whtidoisme.wordpress.com)


Miren las aves del cielo, que ni siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Acaso vosotros no valéis más que ellas? Y ¿quién de ustedes a fuerza de afanes puede añadir una pizca a la duración de su vida?
(Mt 6, 26-27).

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La sabiduría de Jesús de Nazaret, que aquí nos recuerda la del Tao Te King. Hay quien ha puesto orden en el mundo, sin que al hombre le sirva inmiscuirse demasiado en ese flujo natural, ni en vano preocuparse por aquello que no depende de su afán. Hay una Providencia vigilante. Si las flores y las aves dicen de la presencia de un Creador, cuánto más no dirá entonces el hombre, hecho a su imagen y semejanza.
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© Lino Althaner
2014

La belleza está en el ojo que contempla

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“The sign of a beautiful person is that they always see beauty in others.”

Omar Suleiman
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4993-beauty+is+in+the+eye+of+the+be

Have lots of beautiful people in your life

Emoticons 2

THE END

Original del sitio Otrazhenie
I
magen de http://www.wordsonimages.com/

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“La señal de que una persona es bella se encuentra en su capacidad de encontrar siempre la hermosura  en los demás”.
Omar Suleiman

4993-beauty+is+in+the+eye+of+the+be

Ten mucha gente hermosa a tu alrededor

Emoticons 2
Eso es todo

Por cierto, la virtud de encontrar siempre la belleza en los demás, solo es posible si los amas a todos, tal como el Maestro divino nos enseñó.

Tener mucha gente hermosa nuestro alrededor se vuelve una tarea muy fácil si es que hemos refinado nuestra vista para percibir solo lo bello en los demás y en el mundo.

© 2014
Lino Althaner

Maimónides y el Mesías, Jesús de Nazaret

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Conocida de los lectores de este blog es mi intuición de que existe una sabiduría -‘philosophia perennis’, la llamaba Aldous Huxley- que se manifiesta en la forma de creencias, principios y valores que son comunes a todo sentimiento religioso, y en una espiritualidad que se empina por sobre el dogmatismo estrecho que suele caracterizar a las religiones institucionalizadas. Aun cuando son múltiples los lazos que las unen, no siempre hay mucho interés en destacar su importancia: porque, puestos ellos de manifiesto, dejan de tener sentido las divisiones, fundamentadas a veces en aspectos secundarios. En todo caso, el sueño de unir a la humanidad en una espiritualidad que sea capaz de unificar las formas opuestas, sigue siendo válido. Tal vez más válido que nunca en estos días.

Con esa idea en la mente es que he reflexionado en torno a las religiones, pero sobre todo acerca de las tendencias de carácter místico que se revelan tanto en Oriente o en Occidente como dotadas de una fuerza y de una amplitud capaces de aglutinar en vez de dividir. Con ese espíritu he escrito tanto sobre la mística judía como sobre el sufismo de los musulmanes y la espiritualidad cristiana presente en  figuras tan universales como las del Maestro Eckhart, de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de  Ávila. Me he remontado también a las intuiciones del gnosticismo primitivo y, asimismo, por cierto, a los tesoros del el taoismo y el budismo.

Recientemente he estado ocupado en la lectura de Maimónides, el sabio judío, filósofo y maestro de la ley religiosa, nacido en España en el siglo XII y que escribió en árabe su famosa obra “Guía de Perplejos”. Un maestro de la interpretación racional, que pone de manifiesto la insuficiencia del lenguaje para representar las cosas de Dios y que descubre la alegoría, la analogía y el espíritu que anima las palabras donde otros se quedan en la pura literalidad. Alguna huella de esos estudios ha quedado impresa en este sitio.

Dibujo por Elhanan Ben-Avraham (http://www.jerusalemperspective.com/8770/art-018) Elhanan Ben-Avraham: José y sus hermanos –    No podría acaso representar también a Jesús y sus discípulos
(http://www.jerusalemperspective.com/8770/art-018)

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Con motivo de tales investigaciones, me he topado con un artículo del estudioso D. Thomas Lancaster que analiza la manifestación de una tendencia judía que no debería parecernos tan extraña: la de considerar a Jesús de Nazaret como el verdadero Mesías. Digo que no me parece extraña por la evidencia de que Jesús de Nazaret era judío de tierra y de religión. Se expresa como judío, lee las Escrituras en las sinagogas  y una buena parte de su legado más preciado se encuentra de alguna manera ligada a enseñanzas ya expresadas, tal vez con menos fuerza, en la Torah, los Profetas y los Escritos, esto es, en los libros del Antiguo Testamento. Solemos olvidar lo que debería servirnos también para iluminar nuestros puntos de vista acerca de la religión judía. También olvidamos que los primeros creyentes en la mesianidad de Jesús se consideraban plenamente judíos.

He traducido dicho artículo del inglés. Se títula ‘¿Qué tienen en común Maimónides y Jesús de Nazaret?’ Se refiere a un rabino que creía en Jesús de Nazaret. Lo he hallado en el sitio First Fruits of Zion y lo pongo a disposición de mis lectores:

“Cuando Rabbi Isaac Lichtenstein, rabino distrital de la ciudad húngara Tapioszele, confesó abiertamente su fe en Jesús de Nazaret como el Mesías (Cristo) prometido, se desató una tormenta. Su hijo mayor, Emanuel Lichtenstein, escribió a su padre una afligida carta en la cual sometía su decisión a una serie de agudos cuestionamientos. Entre las objeciones expresadas por Emanuel a su querido padre estaba la concerniente al rechazo histórico formulado por el judaísmo a Jesús. ¿Porque, si Jesús fuera efectivamente el Mesías, cómo se podía explicar que las grandes luminarias del judaismo tradicional no solamente hubieran desconocido el hecho, sino que se opusieran activamente contra esa posibilidad? El siguiente es un pasaje de la respuesta de Rabbi Lichtenstein a su hijo, traducido al inglés por David Baron en su escrito “Las dos cartas, o Lo que yo opino”.

Rabbi Isaac Lichtenstein

Rabbi Isaac Lichtenstein

“Esta es la respuesta de Rabbi Lichtenstein:

“Lejos esté de mí, hijo mío, desafiar ligeramente la voz del pueblo. Generalmente inclino humildemente la cabeza ante las luces de Israel, guardianes incansables de los muros de Sión, que afirman lo divino en la fe, iluminan la razón, perfeccionan los corazones, purifican la moral, y mantienen la verdad pura y no adulterada de la alianza.

“¿Sin embargo, fue la voz de Dios la expresada por el pueblo que rechazó a Jesús de Nazaret, un gran reformador en el ámbito del judaísmo, que no buscaba ciertamente destruir el judaismo, sino más bien renovar el antiguo templo de la religión, para que esta pudiera resistir mejor los huracanes de la historia?

“¿Fue la voz de Dios la que repudió a Moisés ben Maimón (Maimónides), cuyo código religioso se ha mantenido indiscutible por siglos, cuya autoridad es incontrovertida, invencible, y cuyos trece artículos de fe han adquirido el caracter de dogma en todo Israel? ¿Fue la voz de Dios la que se expresó cuando el pueblo persiguió y censuró a Maimónides, lo calificó de herético y de engañoso, de falso maestro, y quemó sus escritos y profanó su tranquila tumba, arrojando sobre ella barro y piedras? E incluso hubo grandes héroes del espíritus, luce excelsas de Israel, tales como Rabbi Abraham ben David, Rabbi Salomo of Montpellier, que excitaron entonces al pueblo a la desconfianza y a la furia.

“¿Fue la voz de Dios la que por medio del pueblo rechazó al mejor y más noble de los hombres, el más profundo talmudista de todos los tiempos, el gran hombre dotado de la visión propia de un águila y de una flexibilidad  intelectual poco usual, fue en verdad la voz de Dios la que anatematizó a Rabbi Jonathan Eibeschutz, de cuya mundialmente famosa escuela salieron miles de jóvenes que luego serían eminentes rabinos, y que todavía brilla en Israel como estrella de primera magnitud? ¿Fue verdaderamente la voz de Dios la que se expresó cuando Eibenschutz fue expulsado de la comunidad de Israel, privado de su oficio de rabino, sospechoso de ser cristiano de manera oculta y denunciado como seductor del pueblo, denostado e indicado con el dedo? E incluso hubo hombres renombrados y famosos, como Rabbi Jecheskiel Landau y Rabbi Jacob Emden, que encendieron contra él el fuego devorador del odio y la discordia y luego celosamente lo avivaron.

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“¿Y acaso, en fin, fue la voz de Dios la que se pronunció cuando el pueblo persiguió a aquel sabio de Dessau, Moisés Mendelssohn, con pasión fundamentalista, anatematizando así la vida de quien fue, hasta el autosacrificio, incansable y magnánimo servidor de su pueblo, y cuya obra por la liberación y renovación de Israel, fue tan duradera y exitosa que hasta el día de hoy, después del transcurso de una centuria, todo Israel lo proclama como suyo. Y fueron también hombres prudentes y razonables, escogidos, luces de Israel, quienes artificialmente crearon la reacción contra sus obras, especialmente contra su incomparable traducción de los cinco libros de Moisés.

“Me podría perder en el infinito si quisiera mencionar todos los hombres piadosos y buenos cuya existencia, sin embargo de haber consagrado sus vidas y capacidades a la santificación del Nombre Divino y a la salvación de Israel, fue amargada por la gran ingratitud de su pueblo, que solo empezó a acordarse de ellos, lamentarse y mostrarse arrepentido, cuando ya era demasiado tarde, mucho después que sus huesos se habían vuelto polvo. Sin embargo, no haré reproches a mi pueblo por este motivo, pues esta resistencia a todo lo novedoso, a lo nunca antes escuchado, es un planta venenosa, que estrepitosamente crece en la tierra empapada de sangre de todas las religiones.

“Prefiero decir en honor del judío que su sentido práctico y sobrio ha sabido, en alguna medida, hacer justicia a sus grandes y excelentes pero malentendidos y perseguidos benefactores, y ha tejido perfumadas coronas de flores alrededor de las mismas famosas cabezas otrora coronadas de espinas. Asimismo, estoy firmemente convencido que Jesús aparecerá en algún momento a los judíos como una gloriosa y radiante estrella, como el genio de la humanidad, el ancla que nos salva de las tormentas de la historia, el sol de la fe pura, que se renueva y se renovará definitivamente en la gloria celestial.

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Jesús Nazareno, rey de los judíos – Nótese que las primeras letras en hebreo corresponden a las del tetragrama (יהוה) con que se expresa el nombre impronunciable de Dios, según el judaísmo

“Pues derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto a aquel a quien traspasaron, harán duelo por él como se llora a un hijo único, y le llorarán amargamente como se llora a un primogénito’ (Zacarías 12, 10-11). Y porque tal como explica un maestro del Talmud: ‘Llorarán amargamente al Mesías, el hijo de José, que fue ejecutado’ (Sukkah 52). Muros que parecen como una división poderosa entre judíos y cristianos, entre clases y razas, entre empleados y empleadores, entre amos y sirvientes, entre Dios y el hombre, caerán a su paso”.

Muy extensamente podríase comentar acerca de este hermoso texto. En la imposibilidad de hacerlo a cabalidad, rescatemos a lo menos dos mensajes que nos deja, para a lo menos considerarlos.

El primero nos dice de ciertas cosas en las que no hay que confiar ciegamente cuando se trata del ámbito religioso y espiritual. Una de ellas, la voz del pueblo. En ella se apoyaron quienes mataron a Jesús. Tampoco debería, a mi juicio, acatarse ciegamente la voz de una tradición inflexible, por mucho que sea afirmada por sabios maestros, ya que su origen no siempre arranca de un pasado del todo cristalino.  En las cosas de Dios, el hombre ciertamente es ilustrado por las grandes enseñanzas, pero en definitiva es la luz del espíritu la que debe iluminar a su libre albedrío a la hora de ejercer una opción.

El otro mensaje se refiere a la hermandad religiosa. La hermandad es más que mera tolerancia, es comprensión de la chispa de verdad que brilla en la fe del otro. Es también aceptación de la relatividad de todo conocimiento humano en su acercamiento a lo sobrenatural y absoluto. Así, si la hermandad ha de ser predicada con respecto a judíos y cristianos, debe serlo también entre ellos y musulmanes, y ciertamente, asimismo, entre las tantas denominaciones que se manifiestan en cada uno de estos grandes monoteismos, cada una proclamando muchas veces la posesión absoluta de la verdad.

Y esto no debe afirmarse solo de las religiones que fluyen del tronco semita. También del budismo, del taoismo, del hinduismo, y de las demás, cuando se manifiestan como una búsqueda sincera, bien intencionada y no fundamentalista de lo divino.

© 2014
Lino Althaner

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