Eterno lamento

8 comentarios


Está todo hecho trizas, perdida toda coherencia; 

todo cargo y justa relación; príncipe, súbdito,
padre, hijo, son cosas del pasado.

*

Tis all in pieces, all coherence gone;
All just supply, and all Relation;
Prince, Subject, Father, Sonne, are things forgot.

John Donne
(1572-1631)


La incansable queja, a cada paso. Ya los profetas se lamentaban. Homero también se lamentaría de lo mismo. Del pasado perdido. De las tradiciones que se disuelven. De los usos que cambian. De las instituciones que vacilan. De las columnas que se desmoronan. De cómo lo que ayer se veneraba hoy día es pisoteado.

Pero sigue la vida como antes. ¿Ha sido algún día mejor o peor, la estancia del hombre sobre la tierra?

Albrecht Dürer - Melancolía

Albrecht Dürer – Melancolía

Las cosas se disgregan, cede el centro,
se abate la anarquía  sobre el mundo.
La marea sangrienta se desboca
y se ahogan por doquier los ritos de inocencia;
Carecen los mejores de toda convicción;
mientras lucen los peores feroz energía.

*

Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

W. B. Yeats
(1865-1939)


Es que, como de costumbre, Los mejores, mal guiados, suelen perder sus convicciones. Habría que decirles:  No son tanto los guías quienes importan; el que importa de verdad es el maestro. El verdadero Maestro, el que vive en nosotros, el que todos conocemos.  Los guías, por desviados que en algún momento pudieran estar, no pueden escamotearnos al Maestro.

Los peores, aunque no lo crean, tienen al mismo Maestro, también al alcance de la mano. En cualquier momento también se vuelven buenos.

.

.

Thomas Tallis (1505-1585), el gran compositor inglés, es el autor de la música, basada en las Lamentaciones del profeta Jeremías.  Interpreta, el conjunto estonio Ensemble Heinevanker, famoso por la exquisitez de su calidad vocal, su entonación y su concertación, especialmente en el canto a cappella.

© Lino Althaner
2014

Como una novia negra

6 comentarios


Hurgando entre mis libros, he redescubierto una antología de poesía árabe (La poesía árabe clásica, Hiperión, Madrid 2002), en la cual he conocido la obra de más de un personaje interesante, Abu al ʿAla Al-Maʿarri, pensador y poeta sirio que viviera entre los años 973 y 1058.  No era precisamente un personaje religioso. Por el contrario, rechazaba la pretensión del Islam o de cualquiera otra religión de poseer exclusivamente la verdad. Se caracterizaba, además, por su respeto por la naturaleza, reflejado tanto en su vegetarianismo como en su extremada conciencia ecológica.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-18 (2)

Forma parte del exclusivo círculo de literatos ciegos, integrado, entre otros, por Homero, John Milton y José Luis Borges, y en el mundo arábigo por Bassar Ibn Burd, Ibn Sida de Murcia y el contemporáneo Taha Husayn. La ceguera de Abu al ‘Ala, unida a su profundo escepticismo, lo llevan a recluirse en su morada de Maarat al- Nu’ man. 

Lo absurdo puedo decirlo en voz alta,
más cuando digo algo cierto,
lo hago en un suave murmullo de voz.

Tal vez las consecuencias de no haber respetado esta máxima, esto es, el haber dicho la verdad en voz alta y no en un suave o ambiguo murmullo, se siguen manifestando casi mil años después de su muerte. Grupos fundamentalistas islámicos, después de haber perpetrado ataques en contra de estatuas del poeta en territorio sirio, decapitaron 3l año 2013 un busto suyo ubicado en su ciudad natal.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-27_5 (2)


Las cadenas de su ceguera motivaron algunos de sus versos más hermosos:

Me veo en mis tres cárceles
y no preguntes por la funesta elección:
he perdido la vista.
Permanezco recluido en casa
y en el vil cuerpo está recluida el alma.

O este otro:

Esta noche mía es como una novia negra con collares de perlas

Su noche, la ceguera. Collares de perlas, sus visiones poéticas, joyas de su imaginación.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-44_4


En el ejemplo siguiente, su poesía es reflejo de su respeto amoroso hacia la naturaleza, de su precursora conciencia ecológica:

No comas injustamente lo que procede del mar.
No apetezcas comer la carne tierna, recién matada,
ni la que murió de muerte natural.
No atrapes a los pájaros, en su ignorancia, tendiéndoles trampas,
pues la opresión es el mal de los abominables,
y deja la miel de las abejas para las que se abren las aromáticas plantas
pues no la producen para otros ni la elaboran para repartirla.
Me he lavado las manos de todo eso.
Ojalá hubiera reparado en ello antes de que encaneciesen mis sienes.
¡Hijos de mi época!:
¿Acaso conocéis, como yo, estos secretos pensamientos,
que sin embargo antes no divulgué?

Su visión pesimista de la vida:

Pisa ligero.
No creo que la superficie de la Tierra esté hecha
sino de restos de cuerpos.

El primer verso, en la traducción, me recuerda uno inolvidable de W. B. Yeats:Tread softly because you tread on my dreams (Pisa ligero, que pisas sobre mis sueños).


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_-Toranj-54_2

Y la pregunta del escéptico, con su dejo de ironía:

Sabemos que el cuerpo no siente nada tras la muerte.
Pero, ¿siente el espíritu tras abandonar el cuerpo?

Abu-l-Ala’ al-Maarri, poeta filósofo por excelencia. Uno de los grandes de la literatura clásica árabe.


© 2014
Lino Althaner

Como una novia negra

2 comentarios

Hurgando entre mis libros, he redescubierto una antología de la poesía árabe clásica (La poesía árabe clásica, Hiperión,Madrid 2002), en la cual he conocido la obra de más de un personaje interesante, Abu al ʿAla Al-Maʿarri, pensador y poeta sirio que viviera entre los años 973 y 1058.  No era precisamente un personaje religioso. Por el contrario, rechazaba la pretensión del Islam o de cualquiera otra religión de poseer exclusivamente la verdad. Se caracterizaba, además, por su respeto por la naturaleza, reflejado tanto en su vegetarianismo como en su extremada conciencia ecológica.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-18 (2)


Forma parte del exclusivo círculo de literatos ciegos, integrado, entre otros, por Homero, John Milton y José Luis Borges, y en el mundo arábigo por Bassar Ibn Burd, Ibn Sida de Murcia y el contemporáneo Taha Husayn. La ceguera de Abu al ‘Ala, unida a su profundo escepticismo, lo llevan a recluirse en su morada de Maarat al- Nu’ man. 

Lo absurdo puedo decirlo en voz alta,
más cuando digo algo cierto,
lo hago en un suave murmullo de voz.

Tal vez las consecuencias de no haber respetado esta máxima, esto es, el haber dicho la verdad en voz alta y no en un suave o ambiguo murmullo, se siguen manifestando casi mil años después de su muerte. Grupos fundamentalistas islámicos, después de haber perpetrado ataques en contra de estatuas del poeta en territorio sirio, decapitaron 3l año 2013 un busto suyo ubicado en su ciudad natal.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-27_5 (2)


Las cadenas de su ceguera motivaron algunos de sus versos más hermosos:

Me veo en mis tres cárceles
y no preguntes por la funesta elección:
he perdido la vista.
Permanezco recluido en casa
y en el vil cuerpo está recluida el alma.

O este otro:

Esta noche mía es como una novia negra con collares de perlas

Su noche, la ceguera. Collares de perlas, sus visiones poéticas, joyas de su imaginación.


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_(Ornamentación_a_través_de_la_pintura_o_miniatura)-44_4


En el ejemplo siguiente, su poesía es reflejo de su respeto amoroso hacia la naturaleza, de su precursora conciencia ecológica:

No comas injustamente lo que procede del mar.
No apetezcas comer la carne tierna, recién matada,
ni la que murió de muerte natural.
No atrapes a los pájaros, en su ignorancia, tendiéndoles trampas,
pues la opresión es el mal de los abominables,
y deja la miel de las abejas para las que se abren las aromáticas plantas
pues no la producen para otros ni la elaboran para repartirla.
Me he lavado las manos de todo eso.
Ojalá hubiera reparado en ello antes de que encaneciesen mis sienes.
¡Hijos de mi época!:
¿Acaso conocéis, como yo, estos secretos pensamientos,
que sin embargo antes no divulgué?

Su visión pesimista de la vida:

Pisa ligero.
No creo que la superficie de la Tierra esté hecha
sino de restos de cuerpos.

El primer verso, en la traducción, me recuerda uno inolvidable de W. B. Yeats: Tread softly because you tread on my dreams (Pisa ligero, que pisas sobre mis sueños).


Arte_islámico_–_Tazhib_Turco_-Toranj-54_2


Y la pregunta del escéptico, con su dejo de ironía:

Sabemos que el cuerpo no siente nada tras la muerte.
Pero, ¿siente el espíritu tras abandonar el cuerpo?

Abu-l-Ala’ al-Maarri, poeta filósofo por excelencia. Uno de los grandes de la literatura clásica árabe.

© 2014
Lino Althaner

A %d blogueros les gusta esto: