Se me ha reprochado haber omitido, en la selección de Gustav Klimt incluida en la entrega del 24 de noviembre, la pintura “El beso”, una de las predilectas del público devoto del maestro vienés del Jugendstil (Art Nouveau). Ese reproche me sirve de pretexto para este brevísimo artículo, en el cual incluyo ambas.

“El beso” (1907-1908), es claramente del “período dorado” del artista. Más aún, quizás sea, junto con el espectacular retrato de Adele Bloch Bauer, reproducido en el artículo anterior sobre Klimt, su pintura más representativa de ese período.

Gustav Klimt – Der Kuss (wikimedia commons)

Los amantes se vuelven uno en el abrazo. Escapan del tiempo y del espacio a otro mundo dorado. Los envuelven colores y formas y diseños extraños a este mundo, los que dan significado al eterno presente del amor que se consuma.

Gustav Klimt - Der Kuss - detalle (wikimedia commons)


El arte de Klimt, detrás de su aparente caracter ornamental y atractivamente colorístico, habla con una poesía que insinúa misterios inefables.

Bañen, por lo tanto, sus ojos en el colirio de estas imágenes.
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