La versión de T.S. Eliot del eterno femenino (Tres grandes poetas …) 3

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Profunda meditación acerca del tiempo y de la trascendencia, Cuatro cuartetos es uno de los grandes poemas de T.S. Eliot (1888- 1965). La tercera parte de él lleva por título The Dry Salvages, alusión a un pequeño grupo de rocas, con un faro, en la costa de Massachussets. El poeta medita en torno a los ríos y al mar, al mar que todos llevamos dentro, a nuestra esencia de viajeros, navegantes del mar de la vida. A nosotros nos interesa particularmente su cuarta sección:

Señora, cuyo altar se yergue
sobre el promontorio, ruega por todos
los que navegan, por aquéllos
cuyo afán es la pesca, por todos
los ocupados en lícito comercio
y por los que a éstos conducen.

Reza también una oración
por las mujeres que a sus hijos
o a sus maridos vieron
partir y no volver:
Figlia del tuo figlio,
reina de los cielos.

Y ruega asimismo por los que en barcos
navegaban y acabaron viaje
sobre la arena, en los labios del mar,
o en la garganta oscura que no ha de rechazarlos
o allí adonde no llega el angelus
perpetuo de la campana del mar.
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Ivan Aivazovsky - La muerte del barco - wikipaintings. org

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En el original inglés:

Lady, whose shrine stands on the promontory,
Pray for all those who are in ships, those
Whose business has to do with fish, and
Those concerned with every lawful traffic
And those who conduct them.

Repeat a prayer also on behalf of
Women who have seen their sons or husbands
setting forth, and not returning:
Figlia del tuo figlio,
Queen of Heaven.

Also pray for those who were in ships, and
Ended their voyage on the sand, in the sea’s lips
Or in the dark throat which will not reject them
Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell’s
Perpetual angelus.

Esta sección de The Dry Salvages se inicia evocando la visión de un santuario de la Virgen, ubicado en el promontorio rocoso frente al mar, desde el cual es posible extender la mirada hasta el horizonte.  El poeta se dirige a la Señora pidiéndole que interceda por ‘todos los que navegan’, porque tienen un trabajo relacionado con el medio marítimo – la pesca o el comercio, por ejemplo – y ‘por los que a estos conducen’.

En la segunda estrofa le pide también por ‘por las madres que a sus hijos/ o a sus maridos vieron partir/ y no volvieron’. Ocasión en que, a modo de encendida alabanza, inserta el apelativo con que Bernardo de Clareval inicia su himno a la Madre de Dios en el canto XXXIII del Paradiso de Dante: ‘Figlia del tuo figlio’ (hija de tu hijo), alabanza paradojal sólo comprensible como parte del misterio cristiano, a la que Eliot agrega: ‘Queen of Heaven’ (reina del cielo).

En la tercera estrofa, la plegaria por los muertos en el mar, en sus labios arenosos o en su garganta profunda y por todos aquellos a quienes, en la hora de la muerte, ha parecido no alcanzarles la palabra salvadora del Hijo de Dios, simbolizada aquí con la figura del ‘angelus perpetuo/ de la campana del mar’.

Pero el mar es imagen de la vida. En definitiva, la plegaria a la ‘Vergine Madre’ es por todos los viajeros de la vida, por toda la humanidad. Que en el sentir del poeta solo halla la salvación en el motivo del Angelus, la oración que gira en torno a la Anunciación y a la Encarnación de Cristo.
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Iván Aivazovsky - Después de la tormenta - wikipaintings.org

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En el viaje de la vida, el hombre solo no es capaz. Una ayuda le es precisa. Por ello, la plegaria de la Virgen por todos aquellos que afrontan el azaroso periplo, está siempre vigente. Sin límite aparente.



Dante, Goethe, T.S. Eliot. Tres visiones de lo Eterno Femenino. Coincidentes en la imagen de la Mater Gloriosa.

 Figlia del tuo figlio.
Queen of Heaven.

La traducción al español es de Esteban Pujals Gesalí (Cátedra, Madrid 2008)

© 2012 Lino Althaner

Comentario poético sobre una pintura de Vincent van Gogh (Noche estrellada)

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¿Qué universo es más inmenso
cuál tiene más estrellas
el que muestra la noche constelada
–Orión  sobre mi cabeza
la Cruz hacia el sur y Alfa Centauro–
o el que se abre profundo y sin medida
cuando cierro los ojos?
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Which universe is greater
which has more stars
the one that shows the constelated night
-Orion over my head
and the Cross to the south
and Alpha Centauri-
or the one that opens without measure
when I close my eyes?
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La pintura: Vincent van Gogh, Noche estrellada, detalle (wikipaintings.org)
El poema es parte del libro Estado del tiempo (RIL, Santiago de Chile, 2010)
© 2012 Lino Althaner

Tres grandes poetas en busca de la Mujer (Goethe) 2

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Beatriz, en la Divina Comedia, tiene con Dante una relación de algún modo similar a la que tiene Margarita, en el Fausto de Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), con el personaje principal de la obra, en cuyo interior se esconde el propio Goethe. Existen, claro, notables diferencias entre ambas figuras femeninas. Mientras Beatriz es la imprecisa, la siempre remota y humanamente inalcanzable, Margarita es la mujer real, trágicamente real, tanto que ha sido seducida por Fausto, arrastrada por él a una condición humillante, convertida en mediadora de la muerte de su madre y de su hermano Valentín, llevada al infanticidio y a la condena a muerte por el crimen cometido.
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Mikhail Vrubel (1896) - Fausto - detalle - wikipaintings. org

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Sin embargo, todo ello no es suficiente para apagar el amor de Margarita por su seductor. Ese amor es tan grande que no sólo es capaz de redimirla de su culpa sino también, en definitiva, de procurar la redención de Fausto, siervo de los reiterados egoísmos e injusticias a que lo inclina la parte oscura de su personalidad. Esa parte oscura que se siente tan a gusto en compañía de Mefistófeles, quien lo inclina a acceder a sus caprichos, a sus desemesuradas ambiciones, a sus sueños de grandeza. Porque en el fondo, bien lo sabemos, Mefistófeles no es sino la cara poco presentable de Fausto,  de su apariencia civilizada.

Fausto es una especie de arquetipo del hombre moderno. Optimista en la búsqueda, incansable en la acción, nada parece detenerlo en sus ansias de goce y de realización. Pragmático, no le preocupa demasiado el límite ético. Y aunque sabe de las necesidades del espíritu, no permite que ellas lo constriñan.  Se reconoce egoísta y es capaz, ciertamente, de vender su alma al demonio a cambio de unas gotas de éxito, de aplauso, de satisfacción. Aunque en el fondo de él hay también un anhelo espiritual. Detrás de su esfuerzo por ganar el mundo se esconde, como creo que en todo hombre, el anhelo de trascenderlo en el reposo infinito.  Ese anhelo, unido al amor de Margarita y a la buena voluntad de los poderes celestes, será en definitiva su salvación.

Como es sabido, la obra está dividida en dos partes. La primera cuenta la historia de la perdición mundana de Margarita, de la cual es autor el protagonista con el indispensable auxilio mefistofélico. Hay un poder más alto, no obstante, que los poderes del mundo y los del príncipe del mundo. Es el poder que rescata a la heroína y asegura a su alma la vida eterna. En la segunda parte de la obra, siguen las peripecias de Fausto en su incontenible carrera hacia la riqueza y la fama, siempre acompañado del consejo del demonio. Una carrera que termina con su fin natural y cuyo destino metafísico no podría ser sino el de la perdición. ¿Qué ocurre, sin embargo?
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Mikhail Vrubel - Fausto (1896) - detalle - wikipaintings.org

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Se consuma la trama en el acto V de la segunda parte.  Margarita ha pedido por Fausto a la Mater Gloriosa.  La Madre ha vuelto hacia Fausto sus ojos misericordiosos. En un paisaje etéreo, se prepara la escena final.

Personajes de la esfera divina hacen su entrada. Los ángeles acompañan al alma de Fausto. Ya proclman los coros:

Ha sido salvado el noble miembro
de manos del maligno.
Se ha afanado hasta el fin
y podemos rescatarlo.
Si además el amor
de lo alto lo acompaña,
ya le pueden dar la bienvenida
los santos coros.

(Gerettet  ist das edle Glied/ Der Geisterwelt vom Bösen,/ Wer immer strebend sich bemüht, /Den können wir erlösen. /Und hat an ihm die Liebe gar/ Von oben teilgenommen, /Begegnet ihm die selige Schar/ Mit herzlichem Willkommen).

Se ha hecho presente la Virgen como mediadora salvífica. Ha sido salvada el alma de Fausto. Entonces interviene el Doctor Mariano para describir el ámbito luminoso en que la escena se desarrolla, en el entorno más límpido y más sublime:

Libre es aquí la vista,
el espíritu se eleva.
Mujeres que pasan
se encaminan a lo alto.

En medio de ellas,
coronada de estrellas,
cómo resplandece
la gloriosa Reina de los cielos.

(Hier ist die Aussicht frei,/ Der Geist erhoben. /Dort ziehen Fraun vorbei, /Schwebend nach oben. /Die Herrliche mitteninn/ Im Sternenkranze,/ Die Himmelskönigin,/ Ich seh’s am Glanze).

Y luego, conmovido, dirige a María este himno de alabanza:

Majestuosa soberana de los cielos
deja que contemple
como se despliega tu misterio
por el azul firmamento.

Aprueba los tiernos impusos
del corazón humano,
que hacia ti se dirigen
fervientes de amor sagrado.

Invencible es nuestra valentía
cuando tu majestuosa nos guías.
Y se aplaca nuestro ardor
cuando nos apaciguas.

Virgen pura en el más bello sentido,
Madre digna de veneración.
Reina por nosotros elegida,
del linaje de los dioses.

(Höchste Herrscherin der Welt!/ Lasse mich im blauen,/ Ausgespannten Himmelszelt/ Dein Geheimnis schauen. // Billige, was des Mannes Brust/ Ernst und zart beweget/ Und mit heiliger Liebeslust/ Dir entgegenträget.  //  Unbezwinglich unser Mut,/ Wenn du hehr gebietest; /Plötzlich mildert sich die Glut,/ Wie du uns befriedest. // Jungfrau, rein im schönsten Sinn,/ Mutter, Ehren würdig,/ Uns erwählte Königin,/ Göttern ebenbürtig).

A los pies de la Mater Gloriosa, se congregan las penitentes, implorando gracia. Entre ellas Margarita.
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Mikhail Vrubel - Fausto (1896) - detalle - wikipaintings.org

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Que vuelve hacia la Madre su canto agradecido:

¡Acerca, ¡oh Tú!,
sin igual, Tú gloriosa!
tu rostro benigno hacia mi gozo.
El amado de otro tiempo
no más ya perturbado,
ya regresa.

Y refiriéndose a Fausto:

Rodeado del noble coro espiritual
de sí mismo apenas es consciente.
Pero apenas presiente su nueva vida 
ya se asimila a la legión sagrada.

Ved como se libera
de toda atadura terrenal
y cómo de la etérea vestidura
resurge la fuerza juvenil.

Permite que le instruya,
pues  el nuevo día le deslumbra.

(Neige, neige,/ Du Ohnegleiche,/ Du Strahlenreiche,/ Dein Antlitz gnädig meinem Glück!/ Der früh Geliebte,/ Nicht mehr Getrübte,/ Er kommt zurück. // … Vom edlen Geisterchor umgeben,/ Wird sich der Neue kaum gewahr,/ Er ahnet kaum das frische Leben,/ So gleicht er schon der heiligen Schar./ Sieh, wie er jedem Erdenbande/ Der alten Hülle sich entrafft/ Und aus ätherischem Gewande/ Hervortritt erste Jugendkraft./ Vergönne mir, ihn zu belehren,/ Noch blendet ihn der neue Tag).

El amor de la Madre, sublime intermediadora, requerido por el amor de Margarita, ha inclinado la balanza a favor del protagonista, que en un momento creímos sin remedio perdido. 

Postrado en actitud de adoración, eleva el Doctor Mariano su oración.
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Mikhail Vrubel - El serafín de seis alas (1905) - wikipaintings.org

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Y ya puede el Coro Místico decir su himno final:.

Todo lo perecedero
no es más que una imagen; 

Lo inaccesible
aquí se realiza;

Lo indescriptible
se hace realidad;
Lo Eterno-Femenino
nos impulsa a elevarnos.

(Alles Vergängliche/ Ist nur ein Gleichnis;/ Das Unzulängliche,/ Hier wird’s Ereignis;/ Das Unbeschreibliche,/ Hier ist’s getan;/ Das Ewig-Weibliche/ Zieht uns hinan).

Así, pues, tal como Beatriz ha rogado por Dante a la Señora, cuya intermediación le procura la visión de los cielos y el encuentro consigo mismo, así logra Margarita que la Madre vuelva sus ojos a las cuitas de Fausto en el supremo momento, y conceda la gracia pedida. Nuevamente, se encarna en la Mujer el ‘eterno femenino’, la potencia que impulsa a los hombres a lo más elevado de sí mismos y les procura, en fin, la redención. 

Para qué decir que por este final tan mariano, tan ‘católico’, la obra fue difícilmente digerida en algunos ámbitos alemanes, mayoritariamente protestantes. Pues resulta difícil de entender para el profano que el poeta se encuentra en un nivel más alto que el de los dogmas que separan a los hombres. Y que intentan imponerse por encima del amor a la caridad.

A quien quiera experimentar la sublimidad del final de este drama en toda su operística grandeza, le recomiendo encarecidamente la musicalización de Schumann, en las Escenas del Fausto:
http://www.youtube.com/watch?v=VuuQ7QUK5ms
http://www.youtube.com/watch?v=BMrtWZXVusg

Claro, el idioma puede ser siempre una limitación, tratándose de los textos -que no supera del todo ninguna traducción-. Pero, ya lo sabemos, la música no requiere traducción.

© 2012 Lino Althaner

The sacred turtle (Chuang-Tze)

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Chuang-Tzu

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The  sacred turtle

Once, when Chuang-Tzu was fishing in the P’u river,
the king of Ch’u sent two officials to go and announce to him:

‘I would like to trouble you with the administration of my realm.’

Chuang-Tzu held onto the fishing pole and, without turning his head, said:

 ‘I have heard that there is a sacred tortoise in Ch’u that has been dead for three thousand years.
The king keeps it wrapped in cloth and boxed, and stores it in the ancestral temple.
Now would this tortoise rather be dead and have its bones left behind and honored?
Or would it rather be alive and dragging its tail in the mud?’

‘It would rather be alive dragging its tail in the mud’, said the two officials.

Chuang Tzu said:

“Go away! I’ll drag my tail in the mud!”


Qi Baishi (1863-1957) - Tortuga y juncos

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La tortuga sagrada

Chuang-Tzu paseaba por las orillas del río Pu.
El rey de Chou envió a dos altos funcionarios 

con la misión de proponerle el cargo de Primer Ministro.

La caña entre las manos y los ojos fijos en el sedal, Chuang-Tzu respondió:

‘Me han dicho que en Chou veneran una tortuga sagrada,
que murió hace tres mil años.

Los reyes conservan sus rstos en el altar familiar,
en una caja cubierta con un paño.

Si el día que pescaron a la tortuga,
le hubiesen dado la posibilidad de elegir entre morir

y ver sus huesos adorados por siglos
o seguir viviendo con la cola enterrada en el lodo,

¿qué habría escogido?’

Los funcionarios repusieron: ‘Vivir con la cola en el lodo’.

‘Pues ésa es mi respuesta:

prefiero que me dejen aquí, con la cola en el lodo, pero vivo’.

(Traducción al español de Octavio Paz – Chuang-Tzu, Siruela, Madrid 1997)


© 2012 Lino Althaner

Just a poem by Chuang-Tzu (I dreamed I was a butterfly)

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One day about sunset, Zhuangzi dozed off
and dreamed that he turned into a butterfly.
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He flapped his wings, sure enough he was a butterfly.
What a joyfull feeling as he fluttered about!
He completely forgot that he was Zhuangzi.
Soon though, he realized that that proud butterfly
was really Zhuangzi who dreamed he was a butterfly?
Or was it a butterfly who dreamed he was Zhuangzi?

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There is a translation from this poem into spanish by mexican poet and Nobel Prize winner Octavio Paz:

Soñé que era una mariposa.
Volaba en el jardín de rama en rama.
Sólo tenía conciencia de mi existencia de mariposa
y no la tenía de mi personalidad de hombre.
Desperté.
Y ahora no sé si soñaba que era una mariposa
o si soy una mariposa que sueña que es Chuang Tzu.


c

Chuang-Tzu  lived in the IV century before J.C. He is considered the most importante taoist philosopher, after Lao-Tzu.

© 2012
Lino Althaner

Tres grandes poetas en busca de la Mujer (Dante, Goethe, Eliot) 1

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En las cumbres de la literatura universal, hallamos huellas de las búsquedas más sublimes que hayan ocupado al hombre en su paso misterioso y ambiguo por la tierra. Así, por ejemplo, de sus intentos por hallar y definir la esencia de lo femenino, para luego transitar hacia lo que parece en ello haber de sagrado, de místico, de metafísico. El poder que genera el encanto, capaz a su vez de movilizar las energías humanas en grandes obras y ejemplares acciones. Por cierto, todo no es color de rosa en este ámbito, que es también el medio de Eva, de Lilith, de la mujer fatal y destructiva cuya figura han trazado los poetas y novelistas y que puebla las inciertas páginas de la historia. Pero la aventura literaria que ahora ejemplificaremos es la que desarrolla en pos de la mujer luminosa y que culmina con el encuentro de la mujer divina, madre de los hombres y de Dios.

He elegido a tres de los más grandes: Dante Alighieri (1265-1321), Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) y T.S. Eliot (1888-1965). A los conocedores de estos poetas no les será difícil, ciertamente, adivinar el lugar preciso de sus obras a que me dirijo. Pero no importa. Ya es un placer recordar sus versos. Otro es luego el de verlos impresos. Para después volver a leerlos, memorizarlos tal vez, repetirlos hasta la imposible saciedad  Y después leerlos, memorizarlos y repetirlos hasta la imposible saciedad.
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Dante conoce a Beatriz Portinari desde muy niña. Su encanto, su belleza, lo llenan de una admiración enamorada que nunca lo abandonará. Amor siempre lejano, siempre un tanto indefinido, amor más divino que humano y leal a toda prueba. Beatriz, que es la inspiradora de su primer libro, la Vida Nueva, muere a los veinticuatro años. Para Dante sigue viva. En la aventura de Dante que cuenta la Commedia, que es un símbolo sin duda del proceso del encuentro consigo mismo, Beatriz lo guía por difíciles caminos para enfrentarlo por fin al Empíreo, que es la morada de los bienaventurados. En el canto XXX del Paradiso, recuerda el poeta:

Desde el primer día que vi su rostro
en esta vida, hasta llegar a esta vista,
de continuar mi canto no me vi privado,

pero ahora es necesario que desista
de ir ya más tras su belleza, poetizando,
como al cabo de sus fuerzas todo artista.

(Dal primo giorno ch’io vidi il suo viso/ in questa vita, infino en questa vista,/ non m’è il seguire al mio cantar preciso, // ma or convien che mio seguir desista/ più dietro a sua bellezza, poetando,/ come all’ultimo suo ciascuno artista).
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A las puertas del cielo, debe abandonar a Beatriz. Pues a ambos los llama un amor más alto. Aunque todavía lo alcanza la mirada de Dante, cuanto este le dirige la plegaria contenida en los siguientes tercetos, en el canto XXXI:

‘¡Oh señora en quien vive mi esperanza
y que por mi salud sufriste en el infierno
tus pisadas dejando,

de tantas cosas que yo he visto,
de tu poder y de tu bondad
reconozco la virtud y la gracia.

Tú me trajiste de siervo a libertad
por todas esas vías, por todas las maneras
que para obrar tienes potestad.

Que tu magnificencia me custodie,
para que mi alma, que has hecho sana,

placiéndote a ti del cuerpo se desate.’

Así oré; y ella, tan lejana
como se veía, sonrió y miróme;
luego retornó a la fontana eterna.

(‘O donna in cui la mia speranza vige/  e che soffristi per la mia salute/  in inferno lasciar le tue vestige, // di tante cose quant’i’ ho vedute,/  dal tuo podere e da la tua bontate / riconosco la grazia e la virtute. // Tu m’hai di servo tratto a libertate/ per tutte quelle vie, per tutt’i modi/  che di ciò fare avei la potestate. // La tua magnificenza in me custodi,/  sì che l’anima mia, che fatt’hai sana,/ piacente a te dal corpo si disnodi’. // Così orai; e quella, sì lontana /  come parea, sorrise e riguardommi;/  poi si tornò a l’etterna fontana).
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Ya el Empíreo se muestra a los ojos estupefactos y alborozados del poeta, en la forma de una candida rosa. Y es ahora es Bernardo, el santo contemplativo y devoto de la Virgen, quien continúa la misión de guía que sirviera Beatriz, para mostrarle a Dante una realidad femenina aún más perfecta: es María, la Reina del Cielo, deslumbrante en su gloria, expresión de lo femenino como guía del hombre hacia el amor. A ella elevan los coros celestiales un monumental Ave Maria. A ella dirige Bernardo  -en el último canto del poema- un extasiado canto de alabanza, expresivo de enorme poesía, en el cual ruega también por el poeta:

‘Virgen Madre, hija de tu hijo,
humilde y alta más que otra criatura,
término fijo del consejo eterno,

tú eres quien la humana natura
ennobleció tanto, que su hacedor
no desdeñó hacerse su hechura.

En tu vientre se reencendió el amor,
a cuyo calor en la eterna paz
ha germinado así esta flor.

En ti misericordia, en ti piedad,
en ti magnificencia, en ti se aduna
cuanto en la criatura hay de bondad.

Ahora, este, que de la ínfima laguna
del universo hasta aquí ha visto
las vidas espirituales una a una,

te suplica, por gracia, de virtud
tanta, que pueda con los ojos alzarse
más alto hasta la última salud.

Aún más te ruego, reina, que puedes
lo que quieres, que conserves sanos,
luego de tanto ver, sus afectos.

Venza tu guardia las mociones humanas:
¡Mira a Beatriz con cuantos beatos
a favor de mis ruegos juntan las manos!’

Aquellos ojos de Dios amados y venerados,
fijos en el orador, demostraron
cuánto los ruegos devotos le son gratos.

(‘Vergine Madre, figlia del tuo figlio,/  umile e alta più che creatura,/  termine fisso d’etterno consiglio, // tu se’ colei che l’umana natura/  nobilitasti sì, che ‘l suo fattore/  non disdegnò di farsi sua fattura. // Nel ventre tuo si raccese l’amore,/  per lo cui caldo ne l’etterna pace/ così è germinato questo fiore. // … // In te misericordia, in te pietate,/ in te magnificenza, in te s’aduna/ quantunque in creatura è di bontate. // Or questi, che da l’infima lacuna/ de l’universo infin qui ha vedute/ le vite spiritali ad una ad una, // supplica a te, per grazia, di virtute/ tanto, che possa con li occhi levarsi/  più alto verso l’ultima salute. // … // Ancor ti priego, regina, che puoi/  ciò che tu vuoli, che conservi sani,/ dopo tanto veder, li affetti suoi. // Vinca tua guardia i movimenti umani:/  vedi Beatrice con quanti beati/  per li miei prieghi ti chiudon le mani!’).
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Luego viene, en excelso lenguaje, la visión de la divinidad en su inexpresable simplicidad y belleza. Las palabras le faltan al poeta, él mismo lo confiesa. Sin embargo, quizás nadie como él, como Dante Alighieri, nos ha ubicado tan cerca del centro supremo. El amor le ha ayudado a hacerlo. El amor de Beatriz, el amor de la Virgen,

el amor que mueve el sol y las estrellas

(l’amor che move il sole e l’altre stelle).

 Las imágenes corresponden a pinturas son de Dante Gabriel Rosetti: La primera, detalle de Beatriz niega el saludo a Dante (1855). Las restantes, detalles de El saludo de Beatriz (1859). Fuente: wikipaintings.org .


© 2012 Lino Althaner

Seis cuentos jasídicos

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Fácilmente se revela el espíritu del jasidismo en sus narraciones. En ellas se encuentra la enseñanza característica de esta escuela del judaísmo, que ha solido ser mal vista por los dogmáticos ortodoxos. Ocurre con el jasidismo como con el sufismo o con ciertas manifestaciones de misticismo en el ámbito cristiano. Es que tienden a proyectarse más allá de las fronteras de la religión en que nacieron.

Marc Chagall – José y la esposa de Putifar (1931) – wikipaintings.org


El demonio Lilith

Los que saben dicen que Lilith es un demonio femenino que seduce a los hombres, y la tradición cuenta que fue la primera mujer de Adán. Ahora bien, de tiempos más cercanos se sabe que un hombre poseído por Lilith tomó el camino de Nezhij, para rogar al rabí Mordejai que le arrancara el demonio del alma. El rabí, adivinando que el hombre llegaría, recomendó a los habitantes de la ciudad que esa noche cerraran bien las puertas de las casas, y que nadie saliera.

El poseído llegó de noche, y no encontrando albergue tuvo que dormir al exterior, sobre un montón de heno. Pronto se le presentó Lilith, pidiéndole que abandonara el hogar donde estaba y acudiera a unirse con ella.

– Qué raro que me lo pidas – dijo el hombre -, cuando eres siempre tú la que vienes a mí.

El demonio se traicionó:

– Pasa que entre el heno en que yaces hay una hierba que me impide acercarme.

-Muéstrame cuál es para que la saque y puedas venir conmigo – repuso el varón, y le fue mostrando todas las hierbas, hasta que Lilith exclamó:

– ¡Es esa!

El hombre se ató la hierba al cuello y ganó la libertad.
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Marc Chagall – Cantar de los Cantares – wikipaintings.org


Una esposa amante

Una tarde, la mujer de uno de los enemigos de rabí Leví se cruzó con éste por la calle y le arrojó un cubo de agua sucia en la cabeza. El rabí rápidamente se aseó y, corriendo a la sinagoga, imploró:

– Señor, perdona a esa pobre mujer. Lo ha hecho por influencia de su marido, porque es una esposa obediente y amante.

Marc Chagall – José, pastor (1931) – wikipaintings.org


Hay que pensar antes que pedir

Elías era un judío piadoso, que cumplía con todos los preceptos, de modo que dejó pasar dos años desde la muerte de su primera esposa antes de casarse con Raquel, la hermana menor de aquella. Pero jamás dejaba de recordar a su primera mujer. Hablando con un amigo, le confesó una vez:

Cuánto temo que la muerte de mi primera mujer se haya debido a su propia madre. Tan contenta estaba la señora conmigo, que me contó una vez que rezaba pidiendo al Señor: ‘Envía a mi hija menor un marido como el que tiene la mayor’. El Señor la escuchó, y no debe haber encontrado, por el momento, otro hombre de mis características. De modo que la hija mayor tuvo que morir para que Dios atendiera la plegaria de su madre’.

Marc Chagall – José interpreta los sueños del faraón (1931) – wikipaintings.org


El defensor

Cierta mañana la criada que trabajaba en la casa del rabí Wolf rompió sin quererlo la vajilla, y la mujer del rabí se enojó con ella y le exigió el reemplazo de lo roto. La criada no aceptaba eso, y la mujer del rabí decidió apelar al tribunal rabínico para que resolviera el disenso. De modo que se vistió muy apurada para ira ver al rabí de la ciudad. Entonces rabí Wolf también se vistió para salir, no menos apurado que ella.

¿Adónde vas? – preguntó la mujer al rabí.

Voy acompañarte – respondió el rabí Wolf.

No hace falta que vengas – observó la mujer -. Sé muy bien lo que tengo que decir al tribunal.

Tú sí lo sabes. La que no lo sabes es nuestra pobre criada, y yo voy para hablar en su defensa. ¿Quién, si no, va a ocuparse de defenderla?

Marc Chagall – José es reconocido por sus hermanos (1931) – wikipaintings.org


El poder de la fe

Un día en que el rabí David, otro de los discípulos del Baal Shem Tov, estaba de visita en Chernobyl, acudieron a conocerlo y escucharlo unos jasidim de esa ciudad, discípulos de su cuñado, el rabí Motel. David les preguntó quiénes eran, y cuando ellos respondieron que eran discípulos de Motel, él les preguntó:

¿Tienen ustedes fe absoluta en su maestro?

Los discípulos callaron, con la idea de que sería arrogante pretender la posesión de una fe total y suficiente.

Entonces rabí David les dijo:

Muy bien, les voy a decir ahora qué es la fe. Era la tarde de un sábado, la ceremonia de clausura se había dilatado, y ya estaba bien entrada la noche. Habíamos pronunciado la oración de gracias, y luego, sin volver a tomar asiento, la oración de la tarde, y asimismo habíamos cumplido el rito de la separación que aparta el día santo de los profanos; tras lo cual nos habíamos sentado nuevamente a la mesa para la comida de despedida. Los que allí estábamos reunidos éramos gente muy pobre, y no teníamos una moneda en el bolsillo, de modo que a nuestra comida necesariamente debería faltarle algo. No obstante, hacia el final de la cena, el Baal Shem Tov me dijo:

David, saca unas monedas del bolsillo para que bebamos hidromiel. Yo eché mano al bolsillo aunque sabía que nada había en él, y saqué dos florines de plata, y brindamos con hidromiel.
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Marc Chagall – Lunaria (1967) – wikipaintings.org


El lejano casquete

Cuenta la tradición que Rabí Mordejai de Nezhij recibió en cierta ocasión a una mujer que, en medio de un mar de lágrimas, le solicitó que recuperara a su marido, un sastre que la había abandonado marchando al extranjero.

– Para que tú creyeras que de veras te he ayudado, ¿tendrías que verlo con tus ojos? ¿En el estanque del patio, acaso?

La fe de la mujer era infinita, se acercó al estanque y lo vio.

– ¡Aquí está, rabí! ¡Sentado en el agua!

– ¿Tiene puesto el casquete? – preguntó el rabí.

– Sí – respondió la mujer.

– ¡Ya mismo se lo quitas!

La asombrada mujer arrancó el casquete de la cabeza de su marido.

Simultáneamente el marido, que estaba comiendo en el extranjero, en la tienda de su nuevo patrón, junto a una ventana abierta, sintió que un terrible golpe le arrebataba el casquete de la cabeza. Un extraño terror lo sobrecogió de angustia y sintió el imperativo deseo de estar junto a la compañera que había abandonado. Y en ese mismo instante inició el camino de regreso al hogar.

Cuentos sencillos. De pronto, un tanto crípticos, desconcertantes, sacan al que los escucha o los lee para ubicarlo en un nivel distinto al de su forma común de pensar. Cuentos breves los cuentos jasídicos, siempre profundos, jamás carentes de sentido.

Estas versiones corresponden a la traducción de Beatriz Stilman (Longseller, Buenos Aires 2004.

© 2012 Lino Althaner

El amor de Paolo Malatesta y Francesca de Rímini

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Con Dante y Virgilio en el segundo círculo infernal.

Dante Gabriel Rosetti - Paolo y Francesca - detalle - wikipaintings.org

Llegué a un lugar de toda lumbre mudo,
que muge como el mar en la tormenta,
si los vientos contrarios lo combaten.

La borrasca infernal, que nunca cesa,
a las almas arrastra en sus embates:
volteando y golpeando las molesta.

Cuando llegan delante a ese derrumbe,
allí el grito, el quejido y el lamento,
allí blasfeman la virtud divina.

Comprendí que tormento semejante
se les da a los carnales pecadores,
que la razón someten al deseo.

Y como los estorninos van de vuelo
en el tiempo invernal, en gran bandada,
así esta racha a todos los malignos

aquí, allí, abajo, arriba empuja;
ya ninguna esperanza los conforta,
no de reposo, más de menor pena.

(Io venni in luogo d’ogni luce muto,/ que mugghia come fa mar per tempesta/ se da contrari venti è combatuto. // La bufera infernal, che mai non resta,/ mena il spirti con la sua rapina:/ voltando e percotendo li molesta. // Quando giungon davanti a la ruina, / quivi e strida, il compianto, il lamento:/ bestemmian quivi la virtú divina. // Intesi ch’a così fatto tormento/ enno dannati i pecator carnali,/ que la ragion somettono al talento. // E come li stornei ne portan l’ali/ nel fredo tempo a schiera larga e piena,/ così quel fiato li spiriti mali: // di qua, di là, di giù, di sù li mena: nulla speranza gli conforta mai,/ non che di posa, ma di minor pena.)

Dante Gabriel Rosetti - Golden head - wikipaintings.org

Es el círculo de los lujuriosos. Pena allí Semiramis, junto a Cleopatra, junto a Paris y Helena. Junto a Aquiles, ‘che con Amore al fine combateo’ (que por amor al fin volvió a la lucha). Mas penan también Paolo y Francesca, vencidos no por la lujuria sino por el amor. Por la fuerza  terrible y sublime que los impulsaba al abrazo y a la unión. Que livianos se desplazan por el espacio infernal. Quiere Dante conocer su historia. Los invoca Virgilio. Se acercan y comienza Francesca a narrar su destino:

Dante Gabriel Rosetti - Paolo y Francesca - detalle - wikipaintings.org

Amor, que no consiente que no amemos,
me ciñó a éste con placer tan fuerte
que, como ves, aún no me abandona.

Y recuerda:

… ‘Ningún dolor más grande
que el recordar el tiempo venturoso
en la desdicha; tu doctor lo sabe.

Más si por conocer la raíz primera
de nuestro amor tú muestras tanto anhelo,
haré como quien llora y habla a un tiempo.

Leíamos un día por recreo,
como el amor lo atrajo a Lanzarote;
solos estábamos, sin sospecha alguna.

Varias veces los ojos se encontraron
en la lectura, palideció el rostro,
pero nos dominó sólo un pasaje.

Al leer cómo la sonrisa ansiada
fuera besada por un tal amante,
éste, de quien yo nunca he de apartarme,

la boca me besó todo temblante.

Dante Gabriel Rosetti - Paolo y Francesca - detalle - wikipaintings.org


Galeoto el libro fue y quien lo hizo:

desde ese día nunca más leímos.’

Mientras un alma esto me decía,
la otra lloraba tanto que apiadado,
me sentí desmayar como quien muere,

y caí como cuerpo muerto cae.

(Amor, ch’a nullo amato amar perdona,/ mi prese del costui piacer sì forte, /che, come vedi, ancor non m’abbandona. // … ‘Nessun maggior dolore/ che ricordarsi del tempo felice/ ne la miseria; e ciò sa ‘l tuo dottore. // Ma s’a conoscer la prima radice/ del nostro amor tu hai cotanto affetto,/ dirò come colui che piange e dice. // Noi leggiavamo un giorno per diletto/ di Lancialotto como amor lo strinse:/ soli eravamo e sanza alcun sospetto. // Per più fiate li occhi ci sospinse/ quella lettura, e scolorocci il viso;/ ma solo un punto fu quel che ci vinse. // Quando leggemo il disiato riso/ esser baciato di cotanto amante,/ questi, che mai da me no fa diviso, // la bocca mi bacciò tutto tremante./ Galeoto fu il libro e chi lo scrise:/ quel giorno più non vi leggemo avante’. // Mentre che l’uno spirto questo disse,/ l’altro piangea si, che di pietade/ io venni men così com’io morisse; // e caddi come corpo morto cade).

Dante Gabriel Rosetti - Paolo y Francesca - wikipaintings.org


Tal es la historia de Paolo Malatesta y Francesca da Rimini, esposa del hermano de aquel, narrada en el Canto V de la Divina Comedia. Dante ubica el trágico relato en torno a la lectura de un libro. Ambos leen la historia de los amores de Lancelote del Lago y la reina Ginebra, esposa del rey Arturo, pasión favorecida por un escudero de nombre Galeoto. Pues bien, en el momento del primer beso en la lectura, cuando Lancelote besa la sonrisa de la reina Ginebra, besa también Paolo a Francesca. Inducidos por el libro, que aquí desempeña el rol de Galeoto, los amantes se abandonan a su amor.  Pues Amor, como dice Francesca, ‘no consiente que no amemos’.

La historia termina en la culminación amorosa, que se vuelve sangrienta merced a la espada con que Gianciotto, el hermano de Paolo, atraviesa a los amantes.

Cuidado con el libro. Vehículo, camino, instrumento de amor.

© 2012 Lino Althaner

Resistiendo a los cantos de sirenas (John William Waterhouse)

7 comentarios

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Ulises escucha el canto de las sirenas pero no se rinde a ellos. Ni permite que los suyos se pierdan. Para ello el astuto ha sellado sus oídos con cera de abejas. Y él mismo se ha hecho atar fuertemente al navío con inexpugnables nudos, pues sabe de su humana flaqueza y no quiere sucumbir a la poderosa seducción que le dice que ya no se esfuerce más, que cese su viaje, que descanse en la ilusión y se detenga.

JoUhn William Waterhouse – Ulises y las sirenas (1891) – wikipaintings.org


Entretanto la sólida nave en su curso ligero

se enfrentó a las Sirenas: un soplo feliz la impelía,
más de pronto cesó aquella brisa, una calma profunda
se sintió alrededor: algún dios alisaba las olas.
Levantáronse entonces mis hombres, plegaron la vela,
la dejaron caer en el fondo del barco y, sentándose al remo,
blanqueaban de espumas el mar con las palas serenas.

Yo entretanto cogí el bronce agudo, corté un pan de cera
y partiéndolo en trozos pequeños, los fui pellizcando
con mi mano robusta: ablandáronse pronto, que eran
poderosos mis dedos y el fuego del sol de lo alto.
Uno a uno a mis hombres con ellos tapé los oídos
y, a su vez, a la nave me ataron de piernas y manos
en el mástil, derecho, con fuertes maromas y, luego,
a azotar con los remos volvieron el mar espumante.



Ya distaba la costa no más que el alcance de un grito
y la nave crucera volaba, mas bien percibieron
las Sirenas su paso y alzaron su canto sonoro:´
‘Llega acá, de los dánaos honor, gloriosísimo Ulises,
de tu marcha refrena el ardor para oír nuestro canto,
porque nadie en su negro bajel pasa aquí sin que atienda
a esta voz que en dulzores de miel de los labios nos fluye.
.


Quien la escucha contento se va conociendo mil cosas:

los trabajos sabemos que allá por la Tróade y sus campos
de los dioses impuso el poder a troyanos y argivos
y aun aquello que ocurre doquier en la tierra fecunda’.

Tal decían exhalando dulcísima voz y en mi pecho
yo anhelaba escucharlas. Frunciendo mis cejas mandaba
a mis hombres soltar mi atadura; bogaban doblados
contra el remo y en pie Perímedes y Euríloco, echando
sobre mi nuevas cuerdas, forzaban cruelmente sus nudos.



Cuando al fin las dejamos atrás y no más se escuchaba

voz alguna o canción de Sirenas, mis fieles amigos 
se sacaron la cera que yo en sus oídos había
colocado al venir y libráronme a mi de mis lazos


Homero, Odisea XII, 166-200 (Gredos, Madrid 2000)

La pintura es de John William Waterhouse (1849-1917), pintor inglés asociado al neoclasicismo y luego al movimiento artístico prerrafaelita.


© 2012
Lino Althaner

¿Cuándo despertamos a gozar del amor verdadero?

3 comentarios

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John William Waterhouse - El despertar de Adonis (1899) - detalle - wikipaintings.org

 
Continúo leyendo el ‘Tratado de la Historia de las Religiones’ de Mircea Eliade y me topo con los comentarios que hace con respecto a las dificultades con que se tropieza el hombre actual para hacer contacto con lo sagrado. Haciendo un esfuerzo, escribe, podemos llegar a comprender, por ejemplo, que los ritmos lunares, las estaciones, la iniciación sexual o los ámbitos espaciales de la tierra, del mar y de los cielos, puedan convertirse para la humanidad arcaica en modalidades de lo sagrado.  Mucho más difícil nos resulta, en cambio, admitir la sacralidad de la vida fisiológica misma, esto es, admitir también que los mismos gestos fisiológicos como la alimentación o la sexualidad reclamen también espacio  como manifestaciones de la sacralidad.

Y es que, nos explica Eliade, ‘una de las diferencias principales que separa al hombre de las culturas arcaicas del hombre moderno estriba precisamente en la incapacidad del hombre moderno estriba precisamente en la incapacidad que este último siente de vivir la vida orgánica como un sacramento’, esto es, como una hierofanía o modalidad de lo sagrado. Lo que para nosotros es pura función fisiológica que nos vuelve similares a la bestia, es para el hombre arcaico -o incluso tal vez para el hombre antiguo- sacramento, ceremonia por medio de la cual comulga con la fuerza que la vida representa. Una fuerza y una vida que no son sino manifestaciones de la realidad última. Así, pues, al convertirse esos actos de la nutrición y de la vida sexual en rito sacramental, permiten al hombre primitivo algo que a nosotros nos suele estar vedado: el acercamiento también en ellos a la realidad, la inserción por medio de ellos en lo que es y tiene sentido y la liberación de los automatismos sin contenido y de las rutinas destructoras que se viven en la inmediatez repetitiva de lo exclusivamente profano.

John William Waterhouse - Flora - wikipaintings.org

Como explica Eliade en sus obras -por ejemplo, en El mito del eterno retorno– en el rito los gestos humanos, incluso los más triviales o insignificantes, se vinculan con un gesto primordial realizado en tiempos lejanos –in illo tempore– por un dioso un antepasado. Así, al dar a la repetición el carácter de rito la llena de sentido en un acto que sale de la esfera de lo profano para vincularse con el ámbito intemporal de lo que es en sí. Eso lo ocurre con la nutrición o con el sexo cuando adquieren una dignidad que, por supuesto, no les hace perder ninguno de sus atractivos. Por el contrario,  esa dignidad los ubica en un entorno encantado en que las cosas se transfiguran para mayor gozo del hombre involucrado.

Por lo tanto, al transformar los actos fisiológicos que hemos mencionado en ceremonias, el arcaico se está esforzando en traspasar, en proyectarse más allá del tiempo. en insertarse en lo real, en lo sagrado, en lo que tiene valor espiritual.

Mientras el hombre actual se pierde en lo insignificante y se sumerge conscientemente en la nada – tanto en esos ámbitos como en otros, por ejemplo, el de las profesiones, de los oficios y trabajo – el hombre primitivo se defiende de la rutina aniquilante. El hombre actual, el del fast food, el amante de los anticonceptivos, se suicida en los automatismos sin sentido. También el hombre esclavizado en su trabajo a eficiencias y eficacias iguales a la nada.

John William Waterhouse - Circe invidiosa (1892) - wikipaintings.org

El hombre actual tiende a minusvalorar el exceso el pensamiento del hombre primitivo, advierte Eliade. Porque no hay que equivocarse con la aparente pobreza conceptual de sus creencias. Detrás de esa apariencia, que no es incapacidad para teorizar, se radica una manera y un estilo de pensar distinto al nuestro, que se puede identificar con lo que llama una lógica simbólica. Aún en los grupos menos evolucionados – señala – desde el punto de vista etnográfico, podemos identificar un conjunto de verdades, integradas de manera coherente en un sistema, en una teoría, y en una visión del mundo a través de la cual el hombre primitivo se acerca a lo real.

John William Waterhouse - Hylias y las ninfas (1896) - wikipaintings.org

Mientras nosotros, hombres de este hoy racionalista y automatizado, ¿no solemos perdemos con frecuencia en las irrealidades y fantasmagorías de unas apariencias de libertad que no son sino  servidumbres desencantadoras y esclavizantes?

© 2012 Lino Althaner

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