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Tal como lo había anunciado, ofrezco ahora a los lectores del blog, una nueva serie de reflexiones personales y no académicas sobre ese libro maravillosamente verdadero que es, a mi juicio, el Tao Te King, el Libro del Camino y de la Virtud, cuyos orígenes se remiten al siglo VI antes de la era cristiana y se identifican con la mítica figura de Lao Tse.
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image from all-art.org

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A quienes no hayan leído los artículos anteriores de TODO EL ORO DEL MUNDO dedicados a esta materia, les recomiendo hacerlo. Aquí les adjunto los enlaces pertinentes:

Aquí hallarán los enlaces a los doce primeros capítulos:
Recapitulación
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/07/el-tao-te-king-recapitulacion-13/

Y estos son los enlaces a los seis capítulos restantes:

Yin-yang
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/12/yin-yang-tao-te-king-14/

Oposición y armonía cósmica y humana
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/13/oposicion-y-armonia-cosmica-y-humana-tao-te-king-15/

La nada es lo útil
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/16/la-nada-es-lo-util-tao-te-king-16/

Ser o no ser, ese no es el problema
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/22/ser-y-no-ser-ese-no-es-el-problema-tao-te-king-17/

Servidumbres doradas
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/03/29/servidumbres-doradas-tao-te-king-18/

El niño como símbolo del Tao
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/04/03/el-nino-como-simbolo-del-tao-tao-te-king-19/

La fuerza de la debilidad
https://todoelorodelmundo.wordpress.com/2012/04/04/la-fuerza-de-la-debilidad-segun-lao-tse/

Con esas lecturas en el cuerpo, o de alguna a lo menos, estaríamos mucho mejor preparados para aprovechar al máximo la nueve serie de reflexiones, que tendrán por objeto comentar, capítulo por capítulo, los ochenta y uno del Tao Te King.

Así, pues, podemos comenzar con unos comentarios generales a título introductorio:

¿Qué nos sugiere el nombre de este libro, el Libro del Camino (tao) y de la Virtud (te), el Tao Te King?
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Responden a esta pregunta los conceptos de Tao y Te.

Primero, Tao. Es el camino, es sí un curso, es la vía de la naturaleza, que se despliega conforme a las razones de un orden  perfecto pero insondable. Sólo cabe al hombre aceptar la acción de ese orden  si no quiere entrar en contradicción con él o entorpecer su eficacia. Eso es el Tao, por una parte. Pero es algo más. Es el origen de todo lo existente, la causa primera, el principio absoluto. A partir de él se expresa lo que es. A partir de él se manifestan en la naturaleza los cambios y las oposiciones que operan también en el hombre, restaurándolo todo y reconduciendo las fuerzas del cosmos.  El Tao es, pues, el principio absoluto y es también el curso conforme al cual este principio se despliega en el cosmos, en la tierra y en la vida de los hombres.

Segundo, Te. Es la virtud que hace posible que el Tao se haga inmanente, se vuelva presente en las cosas y en los seres. Es la eficacia del Tao. Es la fuerza o el poder del Tao que se particulariza en lo existente. Esta operatividad del Tao opera sin que sea necesario auxilio humano alguno. Por el contrario, por muy bien intencionada que sea, la actuación imprudente y desmesurada de los hombres puede dificultar o hasta hacer imposible la acción del Tao en la existencia. De allí que este libro recomiende como primera norma la del wu wei, que literalmente podría entenderse como no hacer, no actuar, pero que ha de interpretarse en el sentido de que toda obra humana debe estar en armonía con el Tao,  que es como la ley natural de la filosofía taoísta, con la cual no debe interferir, por lo cual debe ser prudente, cautelosa, espontánea, no esforzada, tan fácil como la acción de la naturaleza misma.

El libro contiene una inmensa sabiduría. Respetar el orden de la naturaleza podría ser la máxima primera de ella. Ese respeto supone aceptación de ese orden, abandono, frente a su acción, de toda soberbia y de toda rebeldía, sabiduría para saber distinguir entre los aspectos de la vida en que la eficacia del Tao se revela luminosa y las imposturas con respecto a las cuales sólo cabe el mayor desapego posible. Ese respeto no importa, de ninguna manera, parálisis de la acción o de la creatividad. Por el contrario, es encomiable la acción humana que sabe acomodarse naturalmente al orden del Tao y a esperar solamente los frutos de su virtuosa eficacia. De ello es testimonio una buena parte de la belleza que se expresa en la delicadeza y economía del arte chino, que no son en esa medida sino fruto estético del taoísmo.

Pero el Tao mismo es incognoscible y es inefable. Así lo dicen las primeras líneas del libro:

‘El Tao que puede expresarse
no es el Tao permanente.’

¿Cómo entonces hablar de él? ¿Cómo entonces discernirlo o saber de su poder? En el próximo capítulo de esta serie, comenzaré a ocuparme de estas cuestiones, como de las demás dudas que surjen a cada paso en la lectura y estudio de este libro.

Es conveniente que tengan a la mano una versión del Tao Te King y que revisen en ella lo pertinente a cada capítulo de comentarios. También les recomiendo una lectura detenida, serena, sin urgencia. De lo contrario no les servirá de nada. Si es posible, diez o quince minutos de serenamiento meditativo antes y después de cada lectura. A medida que se avanza se va descubriendo el tesoro, que yacía escondido.

Una advertencia adicional. Por lo que a mí respecta, este es un libro de filosofía y no de teología. Menos todavía de religión.
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© 2012 Lino Althaner