¿La mayor dificultad?

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Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis en particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial (Mt 5, 43-48).

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British Library (Add Ms 28815)

British Library (Add Ms 28815)


Hay dos aspectos a destacar de este pasaje.

El primero es el mandato de amar a los enemigos tanto como a los amigos, presentado como la manera de llegar a ser perfectos como Dios. En el budismo se conoce como el amor indiferenciador entre enemistad y amistad. 

El segundo aspecto es el ejemplo citado como perfección: que Dios haga salir el sol sobre buenos y malos, y a la lluvia caer sobre justos e injustos. Este fenómeno revela una especie de indiferencia de la naturaleza, pero no se trata de una indiferencia fría e insensible, sino de amor. 

Es un amor indeferenciador que trasciende las distinciones que hace el hombre entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto.


Keiji Nishitani (1900-1990)

La religión y la nada (Siruela, 1999)

© Lino Althaner
2014

No olvidarse de los lirios (ni de los pajaritos)

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Sue Brown - Persian lily revisited (www.whatidoisme.wordpress. com)

Sue Brown – Persian lily revisited (www.whatidoisme.wordpress. com)


Vean los lilios del campos cómo crecen: no se fatigan ni hilan; y yo os aseguro que ni Salomón en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Y si la hierba del campo, que hoy parece y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿por ventura no mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
(Mt 6, 28-20).

 

Sue Brown - Common pheasant (www.whtidoisme.wordpress.com)

Sue Brown – Common pheasant (www.whtidoisme.wordpress.com)


Miren las aves del cielo, que ni siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Acaso vosotros no valéis más que ellas? Y ¿quién de ustedes a fuerza de afanes puede añadir una pizca a la duración de su vida?
(Mt 6, 26-27).

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La sabiduría de Jesús de Nazaret, que aquí nos recuerda la del Tao Te King. Hay quien ha puesto orden en el mundo, sin que al hombre le sirva inmiscuirse demasiado en ese flujo natural, ni en vano preocuparse por aquello que no depende de su afán. Hay una Providencia vigilante. Si las flores y las aves dicen de la presencia de un Creador, cuánto más no dirá entonces el hombre, hecho a su imagen y semejanza.
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© Lino Althaner
2014

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