Genios de la ecología (2)

3 comentarios

.
Quienes son lectores de este blog desde hace ya algún tiempo saben de mi admiración por la cultura china. La filosofía taoísta me ha llevado a publicar alrededor de una treintena de artículos. Las imágenes de la pintura y de la fotografía china los han ilustrado con bastante frecuencia. Especialmente en la representación del variado paisaje de esa tierra, naturalmente provisto de una exhuberante hermosura. He destacado en ocasiones cómo la sabiduría del pueblo chino, con motivo del trabajo de la tierra, ha hecho maravillas en el tratamiento del entorno natural, agregándole un valor agregado de belleza. Así lo comenté en el artículo títulado Genios de la ecología, publicada hace más de un año, que adorné con unas fotografías espectaculares de los campos de arroz de la provincia sureña de Yunnan, traídas de Peace on Earth.


cn1136.
.
El blog Cuaderno de retazos, que se ha hecho conocido por las imágenes del arte chino que con tanta frecuencia se deleita en mostrarnos, también nos ha enseñado ejemplos electrizantes de la belleza del paisaje, recreado por sus grandes pintores y fotógrafos. Esta fotografía de Zhang Ning, traída de ese blog, recrea una vista de esos mismos campos de Yunnan:
.

article-2525110-1a27b81200000578-616_964x642

.
Pero mi más reciente descubrimiento en esta materia ha sido la siguiente fotografía de Valery Shcherbina, reproducida en el blog Ajaytao2010. Es también del norte de China, tal vez de la misma provincia. La variedad del paisaje, las montañas y oteros con sus fantásticas formas, los canales, los campos inundados, la múltiple huella de una intervención humana racional, la luminosidad destacada merced al arte del fotógrafo, todo ello le da a esta imagen un aire de majestuosa irrealidad. Para deleite de la vista y del espíritu.
.

peaceful-riverside-villagesouthern-china-valeriy-shcherbina (1)

.
Si cliquean sobre las fotografías y luego las expanden hasta que ocupen toda la pantalla, podrán apreciarlas a tamaño completo, disfrutar de la observación minuciosa de los detalles y de la  espectacularidad escénica del conjunto.

© 2014
Lino Althaner

El poder del vacío

1 comentario

.

.

Como a una partícula cualquiera
que atraviesa la mínima espesura.
A la cual el vacío interpela
y de pronto la inunda
la arrastra y la captura.

Que a su ámbito la arrastra
más allá de ilusiones que ensombrecen
o iluminan.
La arrebata y la pierde de sí misma.
La rescata.

Así suele arrastrar el vacío
al hombre que corre la necia maratón
por un premio homicida.
El vacío lo salva y lo remite
más allá de sí mismo.

Lo llena de una suerte de inconciencia
de una rara sinrazón
de una falta de urgencia
y de más que evangélica humildad.
Humildad en la locura.

Y en la profundidad.
El hombre que atraviesa la espesura
prisionero de pronto del vacío
recuerda que no es pura superficie.
Lo seduce la tierra prometida.
.

.
Física. Mística. Pintura. Poesía.


..
© Lino Althaner
2012

Hablemos de lo inefable (Ciencia y mística 4)

4 comentarios

.
Si ustedes se entregan al gozoso trabajo de comparar la obra escrita de los grandes místicos, se encontrarán más de una vez con un fenómeno sorprendente: el de un lenguaje conceptual compartido, el de unos mismos fines, el de similares alegorías y formas de expresión,  el de cuestiones y respuestas que a todos es común.
.

William Blake – El Anciano de los Días (imagen de wikipaintings.org)

.
En Oriente y en Occidente, sea que la experiencia mística se dé en el ámbito del budismo o del taoísmo, del judaísmo, del cristianismo o del sufismo musulmán, o incluso en el de una espiritualidad sin religión o puramente poética, lo que se quiere decir es lo mismo. Es siempre la misma la dirección del pensamiento; sea la que asume en el siglo XXI, sea la que mostró siglos antes de la Era Cristiana. Me da la impresión de ver reflejada en tales escritos una espiritualidad muy profunda, inherente tal vez a la condición humana, que dice de la misma intuición, de la misma inclinación o apertura a una realidad que se encuentra más allá del aquí y del ahora, tan distinta a la fugitiva contingencia, pero que es la que explica a la convicción mística el origen del cosmos y da sentido a la existencia humana.

Una característica suele unir de manera especial a los místicos. Es la tendencia a expresar un saber que parece trascender los dogmas y las historias sagradas con que los hombres suelen institucionalizar la espiritualidad  para transformarla en religión esclerotizada, definida de una vez y para siempre; un saber más profundo y por lo mismo más impreciso, menos susceptible de encerrarse en los artículos de un catecismo que pretende decirle al ser humano cuál es su fe.  Un saber inefable, que vacila al momento de querer revestir de atributos a la divinidad, y que, más aún, intuye en el mundo de lo divino una realidad tan sustancialmente distinta a la que conoce por las vías habituales de los sentidos y de la mente, que prefiere asociar esa esfera mejor con la Nada que con el Ser de que participan los entes, las criaturas y los eventos mundanos. Porque la realidad suprema no es una entidad. Es algo más. Es el origen y la razón del orden natural, como lo expresa, por ejemplo, el Tao Te King.
.

William Blake – Los ángeles se aparecen a los pastores (wikipaintings.org)

.
De allí proviene, precisamente, a mi entender, que haya más posibilidades de entendimiento real de la ciencia con la mística que con la religión. La mística es humilde. Reconoce que su visión, por profunda que sea, se refiere a lo sublime, sí, pero inexpresable. Que de lo que dice es de una realidad imposible de caracterizar o de expresar con claridad. El místico, me parece, suele referirse a los dogmas un poco a regañadientes. De allí que tenga una tendencia a violentarlos y a vérselas con los tribunales de la ortodoxia. Como se las vieron el Maestro Eckhart o Juan de la Cruz.

El científico también ha de ser humilde. Los hechos lo obligan a serlo. La ciencia está en proceso de cambio permanente. Lo prueban las visiones tan distintas del mundo que han tenido los filósofos presocráticos, Platón y Aristóles, más adelante Ptolomeo, luego Copérnico y Kepler, enseguida Newton, recientemente Einstein, ahora la física cuántica, y quizás también la nueva física que ha de estar siendo pensada en estos momentos. Y su búsqueda, a mi lego y modesto entender, no debería tener fronteras, como las que postulan los físicos o astrónomos positivistas. Es en esta ausencia de fronteras que la ciencia y la mística pueden darse la mano para avanzar en el camino a la Verdad: aquélla tal vez en que la materia y el espíritu son aspectos de una misma Unidad. Es lo que parecen entender hombres de ciencia tan eminentes como aquellos a que me he referido en los tres artículos anteriores de esta bitácora virtual -Wolfgang Pauli, Werner Heisenberg,  Erwin Schrödinger- y muchos otros.
.

William Blake – El Juicio Final (wikipaintings.org)

.
Seguiremos hablando de afinidades sorprendente entre la ciencia, la mística, la filosofía y la poesía.

Ejemplos del mundo inefable de los místicos auténticos, seguirán en las próximas entradas.

William Blake, el autor de las imágenes, era también un gran poeta y un visionario muy especial. Él no calza precisamente con lo dicho en estas notas, pues sí que tenía unos dogmas y unas visiones muy precisas de lo absoluto. Que eran, por si fuera poco, de su propia creación. Muchas de sus obras pictóricas son producto de su propia mitología, salpicada alguna vez de un poco de cristianismo. ¡Pero que era un genio, quién podría discutirlo!
.

© 2012 Lino Althaner 

El mar, el mar

7 comentarios

En las postrimerías del siglo V a.C., Ciro el Joven intenta hacerse con el trono de Persia, en poder de su hermano Artajerjes II. Para tal efecto contrata un enorme contigente de mercenarios griegos. Pero Ciro fallece: la empresa subversiva pierde sentido y fracasa. Los griegos pierden a sus generales, capturados por el ejército vencedor. Faltos de provisiones y hostigados constantemente  por el enemigo, su sola posibilidad de salvación supone atravesar, en condiciones tan precarias, los inhóspitos territorios, las montañas y desiertos de Asiria y Armenia, que separan el norte de Mesopotamia con el mar -el Mar Negro-, en cuyas costas florecen ciudades griegas en las que encontrar protección. Tal es la situación cuando Jenofonte, uno de los líderes elegidos por la alicaída tropa, entra en acción para motivar a los Diez Mil y guiarlos en su difícil retirada.

‘¡El mar, el mar!’ (¡Θάλασσα! θάλασσα! o ¡Θάλαττα! θάλαττα!) es el grito de los primeros soldados griegos que divisan por fin, desde un monte, al anhelado mar, asociado al éxito de la epopeya, que el mismo Jenofonte narra en su Anábasis. El horizonte del mar anuncia aquí la cercanía de las ciudades griegas, de su cultura. y simboliza la salvación del peligro que amenaza. 

.

Jack Veltriano – Mad dogs (image from wikipaintings.org)

.
Distinta es la connotación que asume el grito de los soldados de Jenofonte en el Ulises, de James Joyce, quien lo pone en boca de Buck Mulligan: ‘¿No es verdad que el mar es … una dulce madre gris? … ¡Ah, Dedalus, los griegos! Tengo que enseñarte. Tienes que leerlos en el original. ¡Thalatta! ¡Thalatta! Ella es nuestra grande y dulce madre. Ven y mira’. ¿Hay aquí acaso una referencia a la extensidad del mar, a primera vista insuperable, que sirve no obstante para unir las costas distantes, multiplica los viajes y es instrumento de difusión de las obras de la cultura? Es la vía de la civilización. En el texto de Joyce, pareciera ser sobre todo el mar de los griegos, símbolo de la cultura helénica, madre nutricia del mundo occidental.

‘El mar, el mar’, sin signos de exclamación, es también el título de una novela de la notable escritora irlandesa Iris Murdoch (1919-1999), ganadora en 1978 del Booker Price.

Junto al mar quiere hallar el protagonista la redención. El mar de la lejanía. Cansado de sus exitosas actividades en el ámbito teatral, junto al mar busca el retiro, al mar idealizado, ‘el bendito mar septentrional, un mar de verdad con limpias mareas misericordiosas’, que le permitirá hallar distancia de su vida anterior y encontrar el sosiego para escribir un ‘diario, no de sucesos, porque no los habrá, sino … de ocurrencias mezcladas y observaciones cotidianas …’ Pero el mar de la lejanía es también el de la memoria, despertada ominosamente por la forzada cercanía de personas -amigos y amantes del pasado- que desearía olvidar, como también por el azar que abre las puertas a una desastrosa aventura, la de intentar, obsesiva y torpemente, hacer realidad, contra todas las evidencias de la realidad, un ensueño de su temprana juventud.
.
.
Charles Arrowby se pierde en el pensamiento, en la imaginación, en el sueño imposible, pero más que nada en el exceso de acción voluntariosa, que hace que sus intentos fracasen uno tras otro, para sumirlo al final en el abandono total, en una, esta vez no querida, soledad. Aunque un poco de consuelo le ofrecen al final las circunstancias relacionadas con su primo James. También la apertura a un nuevo espacio de aventura amorosa, ensombrecida no obstante por los aleccionadores demonios del pasado, que auguran más complicaciones para el sesentón.

El estilo de Murdoch es cuidado, aunque limpio de excesos. La trama deja espacio justo a la meditación, filosófica y espiritual, concerniente al sentido de la vida y a la manera de vivirla, poniendo ciertamente una gran interrogante acerca de la frecuente futilidad de la actividad humana. Me ha recordado la lectura de los libros taoístas, tan claros a este respecto, el Lao Tse y el Chuang Tse. La prosa sirve de adecuado pavimento para una trama llena de suspenso, que sume al lector, cual si el libro fuera una novela policial, en intentos por acertar con el desenlace pensado por la autora. Hay lugar también para la magia y para la alucinación, hasta el punto del horror. Las setecientas y tantas páginas se leen con agrado, con la sola excepción de algunos pasajes un tanto insistentes en el afán de exhibir rasgos caracterológicos de los personajes o aspectos determinados de la narración, en los que no cabe ya espacio para la duda. Los cabos sueltos no son más que los que quedan en cualquiera historia real. Tal vez, más que cabos sueltos, interrogantes cuya respuesta  queda abierta a la imaginación del lector.

Toda una especialidad de la autora es la descripción de los interiores y exteriores, de los personajes, de las casas, del paisaje, todos ellos situados ante la presencia multifacética del mar, unas veces gozosa, benéfica, otras veces amenazante y suscitadora de angustia. El mar con sus olas y mareas que vienen y se van y vuelven a tornar. Abierto a lo imposible, a lo inefable, a la libertad. Regreso a la triste realidad. El mar como símbolo de lejanía o camino de encuentro. Vía en la que todas las posibilidades se abren al éxito o al fracaso. El mar que anula toda vanidad, que a todos hace iguales. El mar del inconsciente, con sus ángeles y demonios.
.

Jack Veltriano – The singing butler (image from wikipaintings.org

.
Pero, en definitiva, me parece, el mar no es sino el espejo que se empaña o se aclara, se aquieta o se activa, se llena de colorido o se ennegrece, como efecto de las luces o las sombras del pensamiento, de la imaginación, de los productos, tan frecuentemente desastrosos, de la voluntad de acción de los hombres.

Vale una segunda lectura, aunque difícil, en mi caso, por la multiplicidad de libros que se acumulan en frágiles columnas a mi alrededor. Lo recomiendo, ‘El mar, el mar’, de Iris Murdoch (Lumen, Barcelona 2004).
.

.
© 2012 Lino Althaner

Loa a la eficacia

5 comentarios

.
Una virtud enaltecida por la palabra de los políticos, los estadistas y los economistas, ensalzada asimismo por los gerentes de mercados y de usinas y por los hacedores de puentes, caminos y rascacielos. Una virtud, la de la EFICACIA, que ellos machacan en la mente y en las manos de sus siervos, para que cultiven la obediencia del robot, para que despierten del sueño de las constituciones igualitarias. No hay esclavo eficaz que trabaje preferentemente por su propio bienestar. 

El gran poeta que fue Henri Michaux (Namur 1899 – París 1984) escribió un poema acerca de la eficacia, tal como es entendida en nuestros días; una oda en homenaje del hombre que promueve la acción eficaz.
.

Vasily Polenov – Las grandes pirámide de Cheops y Chephren (wikipaintings.org)

.
Por mares y desiertos

Eficaz como el coito con una joven virgen
Eficaz
Eficaz como la ausencia de pozos en el desierto
Eficaz es mi acción
Eficaz.

Eficaz como el traidor que se mantiene apartado
     .rodeado de sus hombres dispuestos a matar
Eficaz como la noche para esconder los objetos
Eficaz como la cabra para producir cabritillos
Pequeños, pequeños, ya afligidos

Eficaz como la víbora
Eficaz como el cuchillo afilado para causar la herida
Como el orín y la orina para conservarla
Como los golpes, las caídas y las sacudidas para agrandarla
Eficaz es mi acción

Eficaz como la sonrisa de desprecio para levantar en el pecho
    .del despreciado un océano de odio, que nunca secará
Eficaz como el desierto para deshidratar los cuerpos
y fortalecer las almas
Eficaz como la mandíbulas de la hiena para masticar
     .los miembros mal defendidos de los cadáveres

EFICAZ

Eficaz es mi acción

(EFFICACE comme le coït avec une jeune fille vierge / Efficace / Efficace comme l’abscence de puits dans le desert / Efficace est mon action / Efficace // Efficace comme les traître qui se tient à l’écart entouré de ses hommes prêts a tuer / Efficace comme la nuit pour cacher les objets / Efficace comme la chèvre pour produire des chevreaux / Petits, petits, tous navrés dejà // Efficace comme la vipère / Efficace comme le couteau effilé pour faire la plaie / Comme la rouille et l’urine pour l’entretenir / Comme les chocs, les chutes et les secousses pour l’agrandir / Efficace est mon action // Efficace comme la sourire de mépris pour soulever dans la poitrine du méprisé un océan de haine, qui jamais ne sera asséché / Efficace comme le désert pour déshydrater le corps et affermir les âmes / Efficace comme les mâchoires de l’hyène pour mastiquer les membres mal défendus des cadavres // EFFICACE / Efficace est mon action).

La eficacia es una antigua virtud de los hombres. Ya existía, por ejemplo, entre los egipcios, hace cuarenta siglos. Entonces era instrumento imprescindible para construir pirámides.
.

Paul Cézanne – Pirámide de calaveras (wikipaintings.org)

.
La auténtica eficacia, tan distinta, del wu wei, la descubrieron los chinos taoístas, tan antiguos como las pirámides. Pero no es ésta la que les habrá servido para construir su afamada y estúpida muralla.

.

© 2012 Lino Althaner

Vacío y plenitud 5

5 comentarios

El cielo da, la tierra recibe y hace crecer, el hombre lleva a cabo.
Dong Zhongshu

Sólo el hombre perfectamente acorde consigo mismo,
perfectamente sincero, puede llevar a cabo su naturaleza…
Llevar a cabo la naturaleza de los seres y de las cosas es unirse
 como tercero a la acción creadora y transformadora del cielo
y de la tierra.
Zhong Yong  (El libro del Justo Medio)

Hemos visto, en este recorrido del libro Vacío y Plenitud, de Francois Cheng, en la parte dedicada a la obra y a la teoría pictórica de Shitao, cómo la reflexión acerca del arte lo conduce a pensar en el mundo y en el hombre, vistos en la pintura china como una ‘totalidad: totalidad del hombre y totalidad el universo, solidarios, y siendo, en verdad, una sola cosa’. En tal forma, Shitao expresa unas ideas muy presentes en la filosofía china, inspirándose al hacerlo tanto en el taoísmo y en la espiritualidad del budismo chan -que los japoneses llamarían zen- como en elementos valiosos del confucianismo.
.

Shitao – Pabellón cerca de una vertiente – http://www.wenshuancn.com

.
La reflexión siguiente de Shitao, referida específicamente a la actividad pictórica, podría relacionarse tal vez con cualquiera otra actividad:

‘El cielo confiere al hombre la regla, mas no puede conferirle su cumplimiento; el cielo confiere al hombre la pintura, más no puede conferirle la creación pictórica. Si el hombre descuida la regla para ocuparse solamente de conquistar su realización, si el hombre descuida el principio de la pintura para dedicarse inmediatamente a crear, entonces el cielo ya no está con él; por mucho que caligrafíe y pinte, su obra no cuajará’ (Palabras sobre la pintura, capítulo XVII).

La idea es que la actividad del hombre tiene una meta mucho más alta que la del propio lucimiento, la cual debe alcanzarse por medios dignos de sí mismo y del arte u oficio que emprende. Para llegar a ser un creador, antes debe conocerse a sí mismo y conocer las reglas de su arte; cultivarse para alcanzar el auténtico equilibrio.

El arte, recién entonces empezará a mostrársele como poder humano capaz de formar y dar vida.
.

Shitao – Paisaje (www.wenshuan.com)

.
‘Pues si los montes, los ríos y lo infinito de las criaturas pueden revelar su alma al hombre es porque el hombre detenta el poder de formación y de vida; si no, ¿cómo sería posible sacar del pincel y de la tinta una realidad que tenga carne y hueso, expansión y unísono, sustancia y función, forma y dinamismo, inclinación y aplomo, recogimiento y salto, palpitación secreta y brote, elevación altiva, surgimiento abrupto, altura aguda, escarpadura fantástica y desplome vertiginoso, que expresa en cada detalle la totalidad de su alma y la plenitud de su espíritu’ (idem, capítulo V). 

Tal es la relación del hombre con la naturaleza, que para ser capaz de mostrarla en toda su verdad debe internarse en la naturaleza de los seres y de las cosas. Sólo así le estará permitido mostrar plenamente cómo la naturaleza se realiza en su pintura. Para internarse en la naturaleza de las cosas, la vía por excelencia, según Shitao, es la práctica de la pintura. Y más que un medio de expresión y de conocimiento, la pintura es una manera de ser, un camino de realización humana. La actividad pictórica y la plena realización del hombre se están retroalimentando permanentemente.

Se trata de un camino que exige receptividad. Una receptividad que no le es dada a cualquiera. Una receptividad que es apertura vocacional, anterior a todo conocimiento.

‘En lo que se refiere a la receptividad y al conocimiento, la receptividad precede y el conocimiento sigue; la receptividad que sea posterior al conocimiento no es verdadera receptividad. Desde la antigüedad hasta nuestros días, las mentes superiores siempre han empleado sus conocimientos para expresar sus percepciones, y se han esforzado por la intelección de sus percepciones para desarrollar sus conocimientos.’.
.
..

Shitao – Paisaje (www.wenshuancn.com).
..
No basta con lograr, a través de la debida percepción, una aptitud, un conocimiento parcial del arte.

‘Cuando una aptitud tan sólo puede aplicarse a un problema particular es porque aún sólo se fundamenta en una receptividad restringida y un conocimiento limitado; es importante, pues, que éstos se amplíen y se desarrollen antes de poder comprender el significado de la pincelada única. Porque la pincelada única, en efecto, abarca la universalidad de los seres; la pintura resulta de la recepción de la tinta; la tinta de la recepción del pincel; el pincel de la recepción de la mano; la mano de la recepción del espíritu: al igual que el proceso en que el cielo genera lo que la tierra luego lleva a cabo, todo es fruto de una recepción.’

Para que el hombre sea capaz de recibir plenamente el espíritu que conducirá a su mano en la pincelada, debe estar abierto al mundo en actitud de veneración.

‘Así, lo más importante para el hombre es saber venerar: pues aquel que no sea capaz de venerar los dones de sus percepciones se desperdicia a sí mismo sin provecho alguno, y, asimismo, quien ha recibido el don de la pintura, pero omite recrear, se reduce a la impotencia. ¡Oh, receptividad! Venéresela y consérvesela en la pintura, y hágasela obrar con todas sus fuerzas, sin falla y sin tregua. Como dice el Libro de las mutaciones: “imagen y semejanza de la marcha rigurosa y regular del cosmos, el hombre de bien obra por sí solo y sin descanso”, y así se honrará verdaderamente la receptividad’ (idem, capítulo IV).

Absorbiéndose en su obra, alcanzándose y superándose en ella a sí mismo, el pintor participa en el perfeccionamiento del devenir. Si es que el espíritu se ha asentado con firmeza en la tinta, se puede esperar que la vida surja de la punta del pincel. Tendrá entonces lugar la metamorfosis. En el seno del caos se habrá instalado y brotado la luz. A partir de lo Uno surgirá la multiplicidad, susceptible de ser dominada. A partir de la multiplicidad, se revelará lo Uno. Tal como enseña el taoísmo.

Adquiere así el pintor su máxima dignidad. La adquiere también el hombre, cualquiera que sea su ocupación, siempre que sus actos se ajusten a una disciplina de la autencidad y conduzcan a una meta que encuentre en sí misma su fundamento y su sustancia.
.

Shitao – Paisaje (www.wenshuancn.com

.
Con la ayuda de Francois Cheng hemos examinado sucintamente algunos aspectos de la teoría de la pintura, contenida en la obra del pintor paisajista Shitao (1642-1707). Los artículos han sido ilustrados con pinturas del mismo Shitao, quien desarrolló su arte a principios de la dinastía Qing (1644-1911).

Francois Cheng, el autor de Vacío y plenitud (Siruela, Madrid 2005) es especialista en poesía y pintura china. Nació en China en 1929 y es miembro de la Academia francesa de 2002. Otra obra suya, importante, es La escritura poética china (Pre-Textos, Valencia 2007), que incluye interesantes reflexiones acerca de la relación de la pintura con la poesía y la caligrafía, como asimismo una estupenda antología de poesía china de la época Tang.
.

.
© 2012 Lino Althaner

Vacío y plenitud 4

4 comentarios

El hombre de corazón se encanta con la montaña;
el hombre de inteligencia goza del agua.
Confucio

La mano del pintor paisajista moja al pincel en la tinta para luego concentrarse en la justa pincelada, la que ha de hacer perceptible en la obra  la forma en que las energías operantes en la transformación incesante del universo se despliegan y alcanzan su equilibrio. Ellas se expresan fundamentalmente, según dijera en la última entrada concerniente a la obra de Shitao, el pintor chino de principios de la dinastía Qing, en la relación del yang de la montaña con el yin del agua, que en la obra pictórica acabada se muestran  en armónica síntesis.

Además, hay que decir que esas fuerzas profundas, la montaña y el agua, tienen correspondencias que se revelan en la sensibilidad humana. Es decir que la esencia del hombre también está constituida por sus porciones de montaña (yang) y de agua (yin). Es así como la pincelada, junto con mostrar la esencia del paisaje en equilibrio, apunta también, de una forma misteriosa y por vías más bien inconscientes, a la esencia anímica del artista pintor.
.
.
La naturaleza no es tan solo un marco externo. La naturaleza ‘tiende al hombre un espejo fraterno que le permite descubrirse y superarse’. Así, el hombre puede conocer en qué medida y de qué forma están presentes en él mismo las virtudes de la montaña y del agua; si alcanzan en él el deseado equilibrio. La pintura se vuelve símbolo del paisaje interno del ser humano, y las figuras se tornan representación de un mundo interior. Asociada a los ideales del espíritu chino se halla una concepción que motiva al ser humano a vivir la naturaleza con gran intensidad para luego interiorizarla, vivirla, y expresarla mediante los signos pictóricos. Entonces, no sólo la obra artística adquiere la perfección a través de la pincelada: también puede alcanzarla el hombre, que ejerciendo el arte de la pintura, aprende a conocerse a sí mismo y a mejorarse de sus defectos.

Intuyo que algo así podría plantearse con respecto a cualquiera otra actividad artística, sea de carácter plástico, literario o musical. Una verdadera mística del signo artístico. En el arte occidental, también encontramos, ciertamente, señales de esa mística. 

Pero vuelvo a lo que decía sobre la pintura china tradicional. Explica Francois Cheng en su libro que el paisaje no debe ser entendido tan solo ni como pintura naturalista, de la cual el hombre se halle ausente o se encuentre diluido; ni como pintura animista, que pretenda dar forma humana a las exterioridades del paisaje; ni menos se contenta con ser simple medio para mostrar vistas hermosas que admirar. Incluso cuando el hombre no aparece figurativamente en la pintura, incluso entonces ‘está eminentemente presente en los rasgos de la naturaleza que, vivida o soñada por el hombre, no es más que la proyección de su propia naturaleza profunda, habitada toda por una visión interior’, en que, por ejemplo, los valles están asociados a formas femeninas, receptáculos y vehículos del don, y las rocas dicen de atormentados gestos humanos.
.
.
Así, pues, ‘pintar un paisaje es retratar al hombre, … un ser ligado a los movimientos fundamentales del universo. Se expresan -en él- la manera de ser del hombre: sus actitudes, su paso, su ritmo, su espíritu … Y los contrastes e interacciones entre los elementos visibles  del cuadro son los estados propios del hombre: sus temores, sus éxtasis, sus impulsos, sus contradicciones, sus deseos vividos o no saciados … ; el pintor chino, a partir de los siglos IX y X, privilegia el paisaje, que, a la par de revelar el misterio de la naturaleza, le parece adecuado para expresar a la vez los sueños y los rasgos profundos del hombre’.

En un párrafo especialmente hermoso desde el punto de vista literario, y elocuente para expresar su visión del arte pictórico, Shitao profundiza en el tema de las correspondencias cualitativas entre el hombre y la naturaleza:

‘En la montaña, las cualidades del cielo se revelan de manera infinita: la dignidad mediante la cual la montaña obtiene su masa; el espíritu mediante el cual la montaña manifiesta su alma; la creatividad mediante la cual la montaña realiza sus espejismos cambiantes; la virtud que forma la disciplina de la montaña; el silencio que guarda la montaña en su interior; la etiqueta que se expresa en las curvas y las pendientes de la montaña; la armonía que realiza la montaña con sus vueltas y sus recodos; la prudente reserva que encierra la montaña en sus caletas; la sabiduría que revela la montaña en su vacío animado; el refinamiento que se manifiesta en la gracia pura de la montaña; el arrojo que expresa la montaña en sus pliegues y desniveles; la audacia que muestra la montaña en sus terribles precipicios; la elevación con la cual la montaña domina altivamente; la inmensidad que revela la montaña en su caos macizo; la pequeñez que descubre la montaña en sus accesos diminutos …
.

.
‘Si la montaña tiene tales cualidades, ¿cómo no las va a tener el agua? El agua no carece de acción ni de cualidades. En lo tocante al agua: por la virtud, forma la inmensidad de los océanos y la extensión de los lagos; por la rectitud, halla la humildad descendente y la conformidad a la etiqueta; por el tao, mueve sus mareas sin tregua; por la audacia, le abre paso a su marcha firme y a su impetuoso impulso; por la regla, sosiega sus remolinos al unísono; por la penetración, realiza su lejana plenitud y su universal alcance; por la bondad, realiza su brotar claro y su fresca pureza; por la constancia, lleva infaliblemente su curso hacia el este: Si el agua, cuyas cualidades se manifiestan así visiblemente en las olas del océano y en la profundidad de las bahías, no regulara su comportamiento por ellas, ¿cómo podría envolver todos los paisajes del mundo y traspasar la tierra con sus venas?

‘Aquel que sólo pueda obrar a partir de la montaña y no del agua se hallaría como sumergido en medio del océano sin conocer la orilla, o sería como la ribera que ignora la existencia del océano. Por ello, el hombre inteligente conoce la ribera al mismo tiempo que se deja llevar por el curso del agua; escucha los manantiales y se complace a orillas del agua.’
.

.
El paisaje, así considerado, es capaz de mostrar los aspectos del ser humano que tienden a la perfección como asimismo los que conducen al error y al defecto. El hombre, como parte integrante de la naturaleza, encuentra en la pintura del paisaje, a juicio de Shitao, indicios de sí mismo.  Especialmente el artista pintor, ha de encontrar en ella el espejo que,  según dijiera más arriba, la naturaleza le tiende con el fin de reflejar en la obra pictórica el retrato misterioso de sí mismo
.

.
.
© 2012 Lino Althaner

Older Entries Newer Entries

A %d blogueros les gusta esto: